La tecnología conecta a potenciales voluntarios

Domingo, 24 de Diciembre, 2017 - 00h07
24 Dic 2017
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La tecnología conecta a potenciales voluntarios
“Cada instante de mi vida está en las redes sociales”, dice el sacerdote Simón Mahish, quien llegó a la isla Trinitaria hace 17 años. Desde entonces organiza una serie de actividades altruistas. Afirma que las redes han ayudado a expandir el radio de acción de la solidaridad.
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La Fundación Leonidas Ortega Moreira informa de los actos de solidaridad que organiza a sus seguidores en la red social Facebook. Su gerente, Marcela Sosa, ve esta plataforma como una forma de rendir cuentas de las actividades que realizan.
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María Elisa Acosta, coordinadora de Finanzas de la Fundación Casa del Hombre Doliente, maneja el perfil creado en Facebook en el que se publican actos como la visita de estudiantes que llegan con coros y obras teatrales.
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Cuatro madres de familia acuden cada quince días a la Casa del Hombre Doliente, en Guayaquil, para obsequiar un refrigerio antes del almuerzo a los asilados en esta fundación. Flor Vera, una de ellas, usó las redes sociales y su casa como centro de acopio para llevar ayuda a los afectados por el terremoto de abril del 2016.
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Banco de Alimentos Diakonía, que provee de comestibles a distintas fundaciones de Guayaquil, moviliza a través de sus redes sociales a los más jóvenes para que participen de los actos en los que se recolectan las donaciones.
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Bajo el título “Nuestro cantante”, la Fundación Casa del Hombre Doliente, que alberga a los ancianos con enfermedades terminales, transmitió el 8 de diciembre a través de la red social Facebook a uno de sus 44 asilados cantando en pijamas empuñando el micrófono: “Lo que te digo me sale del alma...”. Es una publicación que hasta esta semana tenía 1.031 reproducciones, 145 me gusta.

El perfil de esta fundación en la red social más usada en Ecuador incluye presentaciones de teatro y coro de los estudiantes que llegan durante diciembre cuando los cristianos recuerdan el nacimiento de Jesús.

María Elisa Acosta, coordinadora de Finanzas de la Fundación Casa del Hombre Doliente –creada en 1993–, está detrás de estas grabaciones. Ella misma maneja la cuenta. Con el uso de la tecnología, dice, se consigue conectar con potenciales voluntarios.

La Fundación contó, por ejemplo, con el apoyo de Evelin Cadena, Ana Maridueña, Jaime Molineros y Gabriela Monteverde, quienes crearon el Fan Page de la campaña ‘Último deseo antes de morir’, como parte de la maestría en Comunicación Digital que cursaban.

El sitio tiene más de mil seguidores pese a que su última actualización fue el 4 de agosto. “Los jóvenes se alinean mucho más que antes a las causas... En un estudio que hicimos vimos que tuvo más impacto en Facebook que en Instagram, por lo que no todas las herramientas digitales sirven para motivar la solidaridad. En la primera hay muchas causas sociales y la segunda tiene un uso más comercial, estético”, dice Cadena.

El tema de pedir para sumarse a una causa o hacer donaciones es muy complejo, agrega. “Hay que generar inquietud sin necesidad de decirlo de manera explícita”, afirma. El trabajo incluyó una segmentación del público objetivo. “Mientras más conoces a la persona, mejor impacto vas a tener con la campaña. Una de ellas se tituló ‘No te mueras por tonterías’, para hacerle ver a la gente cuán importante es la vida, con mensajes irreverentes porque a veces uno piensa que se quiere morir porque se perdió la llave, cuando en realidad hay personas que realmente la están pasando mal”, indica Cadena.

Facebook permite el pago para publicitar el sitio ante el grupo objetivo para que las publicaciones aparezcan en el timeline de las cuentas. “Nosotros invertimos menos de $ 25 y en un día de tener cero likes pasamos a tener más de 150 seguidores”, asegura.

Vivian Murillo, en cambio, evidenció el potencial de Twitter durante el terremoto de abril de 2016 cuando consiguió ayudar tras convocar a los amigos de sus redes. “Me han depositado de EE.UU., Canadá. Les mando un capture de la factura por un tema de credibilidad. Ahora tengo el caso de un niño con cáncer”, dice.

Un problema es que aún hay un acceso a internet limitado. La encuesta sobre el uso de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) indica que el 55,6 % de las personas usó internet durante 2016 a nivel nacional. Si bien se ha duplicado desde 2008 cuando el porcentaje fue del 25,7 %, casi la mitad se conecta a través de servicios contratados por terceros. El 46 % accede en el trabajo, en los establecimientos educativos, en los puntos públicos, en las casas de otros...

La población de 16 a 24 años es la que más usa internet (84 % de ellos). La mayor parte se conecta al menos una vez al día (70,5 %) y el 38 % lo hace para ‘obtener información’.

El número de personas que usan redes sociales en su celular pasó de 365.427 en 2011 a 4’224.984 en 2016. En Ecuador, Facebook es la red más popular con 7,3 millones de cuentas activas este mes hasta el 19 de diciembre pasado, según la consultora Formación Gerencial.

El Banco de Alimentos Diakonía trabaja desde hace siete años entregando alimentos a una red de fundaciones en Guayaquil. Su gerente, Federico Recalde, cuenta que aún es importante el apoyo de los medios de comunicación por lo que hace cuatro años se aliaron a una agencia de publicidad para impulsar la primera colecta.

Con la campaña que incluyó a famosos con miles de seguidores, se consiguió traspasar la meta de 10 toneladas de alimentos. “Se llegó a más de 35 t... Nos dimos cuenta de que las redes nos sirven para buscar la ayuda que necesitamos, pero también para agradecer a los que nos ayudan mostrando historias positivas”, dice Recalde.

Tras ello se dio la contratación hace casi un año de Martín Ochoa, quien maneja hoy las cuentas de la fundación.

La idea, agrega Recalde, es mostrar al niño feliz luego de que come. “Con ello decimos que esa persona necesita comer siempre porque aprendimos que no tenemos que buscar dar pena porque es efímera y por ello no mostramos al niño con hambre al que se le da el pan y se acabó”, señala.

Si bien las redes sociales son útiles como motivación aún se usa la típica llamada a los contribuyentes en épocas como Navidad para conseguir el grueso de las donaciones, indica Marcela Sosa, gerente de la Fundación Leonidas Ortega. “Las redes son una forma de conectarnos con las nuevas generaciones y de rendir cuentas sobre lo que se hace con las contribuciones”, indica.

Ochoa cuenta que las personas escriben por interno para donar una caja de cereales, ropa, piden la ubicación para dejar la donación. “Hay profesionales como nutricionistas que nos ayudan con contenidos para subir y generar educación sobre cómo comer”, dice.

La red de comunicación WhatsApp se usa, en cambio, para movilizar la ayuda de empresarios, políticos. Simón Mahish, sacerdote de origen hindú conocido como padre Simón el Amigo del Millón, tiene más de 8.600 contactos a quienes envía mensajes. “Es una forma de hacer llegar”, dice quien dirige la Fundación Kairós, que cuenta con instituciones educativas en la isla Trinitaria y en Monte Sinaí, en Guayaquil. Uno de los actos más masivos que organiza se realiza en diciembre. El último congregó a diez mil niños, quienes recibieron pelotas y comieron con sus familiares. (I)

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Informes
2017-12-24T00:33:39-05:00
El uso de redes en celulares subió doce veces en cinco años, pasando de 311.000, en 2011, a 4 millones, en 2016, pero el 46 % accede sin pagar al servicio de internet.
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