El dinero proveniente de varios créditos chinos pasó por Panamá. Documentos oficiales muestran que el anterior Gobierno, que impulsó una campaña política contra los paraísos fiscales (entre ellos Panamá), abrió cuentas bancarias en ese país para recibir esos préstamos.

Desde su creación, en 2014, la Junta de Regulación Monetaria autorizó al Ministerio de Finanzas (MEF) y al Banco Central (BCE) que abrieran cuentas en bancos chinos para facilitar la operación de cinco créditos.

Tres de ellas están en Panamá. La Junta aprobó su apertura en la sucursal panameña del Banco de China. Con esos recursos se financió la construcción de 200 escuelas prefabricadas y dos proyectos viales.

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Asimismo, autorizó la apertura de seis cuentas en el Banco de Desarrollo de China (CDB) para la cuarta línea de crédito de este banco, otorgada en 2016. También aprobó que el BCE usara una cuenta que ya tenía en el Eximbank para un crédito que financió Yachay. Las resoluciones de la Junta no dicen dónde operan estas cuentas.

Otra muestra. La Contraloría examinó el crédito otorgado por el Eximbank en 2013 para construir los sistemas de control de inundaciones Cañar y Naranjal. La auditoría estableció que el BCE abrió una cuenta en la sucursal panameña del Eximbank para recibir los desembolsos. Apenas recibía el dinero, el BCE lo transfería a la cuenta de la contratista CWE, en China.

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La mayoría de contratos financiados con crédito chino establece que los contratistas deben recibir los pagos en cuentas de su país. Un acuerdo entre el Ministerio de Salud y CAMC Engineering por $ 50 millones señaló que el CDB debía pagar el anticipo directamente al contratista. No estipuló que los fondos pasaran por una cuenta del Gobierno ecuatoriano. (I)