Los buses urbanos se encolumnan en el carril derecho delimitado con conos en la vía Perimetral, en el cruce con la avenida Casuarina, donde hay agentes civiles de tránsito. Recogen pasajeros y conforme la luz del semáforo cambia a verde, los vehículos avanzan en sentido norte-sur.

Ese escenario contrasta con lo que ocurría años antes en el sector de la Casuarina, conocida como la entrada de la 8.

Esa denominación surgió a propósito de que fue esa línea de bus la que primero ingresó a las cooperativas de viviendas que crecían en la zona, aproximadamente en 1994.

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“Había demasiado desorden. Los buses no respetaban nada”, evoca Bernabé Márquez, quien vive en la cooperativa Fortín de la Flor, desde hace 25 años.

La avenida Casuarina tiene 7,2 kilómetros, desde la Perimetral hasta lo que hoy es la cooperativa Voluntad de Dios. Un primer tramo ha sido intervenido por el Municipio (de la Perimetral al canal de la cooperativa San Ignacio de Loyola) y otro por el Ministerio de Transporte (del canal hacia la Voluntad de Dios).

Es la ruta principal que con sus seis carriles sirve a quienes habitan en cooperativas Guerreros del Fortín, Janeth Toral, Balerio Estacio Sergio Toral, Las Marías, Thalía Toral, Monte Sinaí, entre otras.

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La Autoridad de Tránsito Municipal (ATM), entidad que asumió el control operativo en la Perimetral –y por ende en el sector–, el 20 de septiembre pasado, indica que a la Casuarina entran 17 líneas de buses urbanos. Entre ellas 8-1 y 8-2, 14, 33, 110, 112, 116, 154, 156 y 157.

Las unidades dan servicio a la comunidad que alternativamente también se traslada en furgonetas con capacidad de doce pasajeros, tricimotos y motos lineales debido a la distancia que existe entre ciertas cooperativas y la vía principal.

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De acuerdo con la ATM, en promedio la vía soporta un tráfico de 2.150 vehículos en las horas pico, de 06:00 a 08:30 y de 17:00 a 20:00.

Freddy Granda, jefe de Planificación de la ATM, señala que la denominación de la arteria vial tiene su origen en los árboles de la especie Casuarina que predominaban en las haciendas Palobamba, La María y Puntiagudo, que se extendían de la Perimetral hacia la cordillera de Chongón, tramo que con el tiempo se pobló con los asentamientos, a partir de 1989 cuando la vía Perimetral entró en funcionamiento.

De ahí que, dice Granda, inicialmente la avenida era un camino rústico que servía para acceder a esas haciendas.

La arteria acoge hoy locales de electrodomésticos, ferreterías, panaderías, farmacias, tiendas de abarrotes. También llegaron comerciantes ambulantes. El tránsito vehicular era casi imposible, recuerda Marjorie Rodríguez, de la cooperativa Guerreros del Fortín.

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En el 2013, el Municipio ejecutó un ordenamiento con la obra del Mercado Casuarina y la regeneración de la vía.

A pesar de ello, aún hay un tramo conflictivo para circular, entre Puerto Limpio y el canal de la San Ignacio de Loyola porque allí se concentra la venta informal. (I)

7,2
Kilómetros

tiene de extensión la arteria vial por la que cruzan 17 líneas de buses urbanos que sirven en el sitio.