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De la pista del aeropuerto de Guayaquil se mueven más de 3,7 millones de historias viajeras

Entre las 06:00 y 08:00 y de 17:00 a 18:00 en la terminal hay más aterrizajes de aviones.

La pista del aeropuerto tiene una longitud de 2.790 metros y de ancho 45. El aeropuerto José Joaquín de Olmedo está ubicado en la avenida de las Américas, norte de la urbe. Foto: redaccion

Los episodios son diversos, pero ocurren en el mismo sitio y de manera simultánea: el edificio principal del aeropuerto de Guayaquil José Joaquín de Olmedo, en la avenida de las Américas. Aquella estructura es el escenario de añoranzas, de tristezas y alegrías.

La algarabía de quienes esperan el arribo de sus seres queridos, en la planta baja, se refleja en lágrimas de emoción, aplausos y abrazos efusivos de recibimiento, en globos inflados con helio que se adhieren al tumbado como si fuesen serpentinas en una fiesta.

En ese ambiente, Zoila y María Saquicaray esperan, a las 11:20 del viernes 7 de julio, la llegada de su hermano Luis, quien con su cónyuge y dos hijos vienen de Nueva York, donde están radicados, para vacacionar con su familia, en El Oro.

El ritmo en la estación aérea de la urbe porteña, que en este mes celebra 482 años de proceso fundacional, es presuroso.

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Y de aquello dan cuenta los más de tres millones de pasajeros que por año se han movilizado desde el aeropuerto durante esta casi última década, según la Autoridad Aeroportuaria de Guayaquil (AAG).

En 2016, entre arribos y salidas nacionales e internacionales, hubo 3’749.467 viajeros que cruzaron por el José Joaquín de Olmedo, ganador de varios premios otorgados por el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés), entre otras entidades.

Entre enero y mayo de este año, la cifra de pasajeros asciende a 1’498.296.

“Él viene a quedarse un mes, cada año que llega es porque tiene vacaciones allá (en Estados Unidos)”, refiere sonriente María Saquicaray y destaca la comodidad y servicio del aeropuerto operado por Tagsa.

Esa emotividad cambia a nostalgia en el primer piso de la estación, que desde julio de 2006 unificó en el mismo edificio la terminal internacional y doméstica, a raíz de que se inauguró su remodelación.

Allí es como si la gente quisiera, inútilmente, detener el tiempo para no despedirse de sus seres amados que regresan a los países donde migraron en búsqueda de plazas laborales.

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El sentimiento se perpetúa en fotografías que se captan con celulares, tabletas y cámaras, en todos los ángulos posibles.

“Tenía cinco años que no venía a mi país. Mi hija (menor) no conocía Ecuador, primera vez que viene. Mucha pena dejar a la familia”, comenta con voz entrecortada Pedro Villón, quien junto con su esposa, Rosa Salinas, y dos niños se alistan para entrar a la sala de preembarque y viajar a Nueva York, donde vive hace una década.

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Al ingreso de esa área los tiques de vuelo de cada pasajero son revisados con un escáner que coteja la información de los boletos con la que consta en el sistema de la aerolínea.

Mark Räde, coordinador aeronáutico, Lado Aire de la AAG, menciona que ese sistema es parte de las constantes implementaciones tecnológicas que se hacen para mejorar el servicio a los pasajeros.

A esos chequeos se suma la seguridad de Migración y otros filtros previos al embarque.

Ya en la sala de espera, algunos viajeros revisan sus celulares y laptops conectados a la red wifi de la estación aérea. Otros cargan sus teléfonos en los conectores de enchufe y USB.

El resto de viajeros recorre algunos de los locales como República del Cacao, Hecho en Ecuador, Yogurt Persa, entre otros, en los que se ofrece desde sombreros de paja toquilla hasta productos hechos a base de cacao y comidas rápidas.

Caminando por el corredor que lleva al túnel que conecta con las mangas, los pasajeros extranjeros, principalmente, observan gráficas icónicas de la ciudad colgadas en la pared.

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El malecón Simón Bolívar, la flor del guayacán, el cangrejo criollo y el estadio Monumental figuran en la galería, cuyo trayecto es ambientado por música –como Guayaquil de mis amores– que se activa en el corredor a través de sensores.

En el área de arribos nacionales un carro Dodge de 1930 atrae a los viajeros.

Räde refiere que al igual que la terminal terrestre, el aeropuerto también tiene momentos en que el flujo de pasajeros es más alto. En la mañana, de 06:00 a 07:00; en la tarde, de 17:00 a 18:00, lapsos en los que en el aeródromo aterriza, en promedio, un avión cada dos minutos, comenta.

El experto en aeronáutica dice que el José Joaquín de Olmedo registra en promedio 230 vuelos al día, entre comerciales, militares, privados y otros. (I)

12 Rutas internacionales directas salen desde el aeropuerto Guayaquil hacia América y Europa.

Aerolíneas nacionales y extranjeras cubren los vuelos internacionales desde el Puerto Principal.

Subestación eléctrica, un incinerador de desechos sólidos y una planta de aguas negras tiene la estación.

Redacción
Redacción

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