El máximo tribunal de justicia de Brasil envió al Congreso la acusación por corrupción contra el presidente Michel Temer, un paso adelante en el proceso que puede remover de su cargo al líder de centroderecha para que enfrente un juicio.

El juez Edson Fachin rechazó una sugerencia del fiscal general, Rodrigo Janot, para que la Corte Suprema oyera los argumentos preliminares de la acusación en quince días antes de decidir si la enviaba a la cámara baja.

Según la ley brasileña, ahora depende de la Cámara de Diputados decidir si permite que el Supremo Tribunal Federal enjuicie a Temer, quien reemplazó el año pasado en el cargo a la izquierdista Dilma Rousseff, depuesta tras un juicio político. Dos tercios de los diputados deben votar contra el mandatario para que pueda iniciarse un proceso.

El mandatario, quien dijo que la acusación en su contra es una ‘farsa”, fue acusado de recibir $ 11,55 millones en sobornos de ejecutivos de JBS, la mayor procesadora de carne.

Temer, un tercio de su gabinete, cuatro expresidentes y docenas de legisladores ya están sometidos a juicio, enfrentan acusaciones o son investigados por corrupción. Más de 90 personas ya han sido declaradas culpables. (I)