Lluvias sostenidas, de intensidad muy fuerte despiden en la ciudad el primer mes del 2017. Las recientes precipitaciones abonaron para que el valor acumulado entre el 1 y 29 de enero llegue a 259,7 milímetros, es decir, supere el promedio histórico del mes establecido en 200,3 mm, según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi).

El aguacero general registrado entre la tarde del domingo y ayer dejó consecuencias, principalmente, en el noroeste de Guayaquil, donde hay asentamientos humanos que aún no están regularizados.

La casa de los esposos Félix Quiñónez y Ana Chóez, en el sector de Nueva Prosperina, se desplomó cerca de las 21:30 del domingo, mientras sus seis habitantes (adultos y menores de edad) dormían.

Los vetustos puntales de la vivienda de caña, situada en la manzana 2282 en una especie de ladera, no resistieron la fuerza de la corriente de agua que bajaba por el sector y cedieron al igual que el terreno.

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En la misma zona, hace tres semanas, ya se habían caído otras dos casas de iguales características, cuyos ocupantes no estaban ayer en el sitio.

“Cuando llueve, esto es una correntada fuerte, las casas no resisten la fuerza y la tierra se desmorona bastante”, narró Chóez, quien junto a su familia ayer se protegía de la lluvia bajo la losa de la casa de un vecino.

Allí tenía una cama y fundas de ropa que rescató de la vivienda. Su cocina al igual que los utensilios se dañaron producto de la caída de los palos de la casa que también la alcanzaron a ella y le dejaron moretones en brazos y piernas.

Personal del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y de otras instituciones acudió al sector para atender el caso. Chóez pedía ser reubicada, pues aunque adujo tener más de 20 años allí, es consciente de que el sitio es de riesgo.

José Quiñónez, vecino de la mujer, cuya casa también está a punto de desplomarse decía querer lo mismo: reubicación.

Producto de la lluvia en el ingreso de la avenida Casuarina se formaron charcos que dificultaron el paso de carros y de peatones también.

En el centro hubo congestionamiento vehicular al igual que en el norte en avenidas como la Juan Tanca Marengo, Francisco de Orellana y Carlos Julio Arosemena, entre otras.

“Salimos sin la sombrilla porque no pensamos que iba a llover y ahora nos cogió la lluvia. Vamos a la Bahía y ya nos toca ir mojadas”, dijo Anastacia Zambrano, quien esperaba un bus en Pascuales para ir al centro de Guayaquil. (I)