Hasta hace una década, las manos de María Margarita Chávez Tumbaco cuidaban y masajeaban los vientres de una gran parte de las embarazadas de Jipijapa y otras localidades del sur de Manabí.
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Ella ayudó a dar a luz a centenares de manabitas y también curaba ciertos males.


Hasta hace una década, las manos de María Margarita Chávez Tumbaco cuidaban y masajeaban los vientres de una gran parte de las embarazadas de Jipijapa y otras localidades del sur de Manabí.
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La predilección por ciertos colores podría revelar más de lo que pensamos sobre nuestra forma de percibir el mundo.
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