Las empresas familiares pueden salvar la economía del país, dice Arturo Rivadeneira, gerente de la consultora Fambusiness especializada en su gestión. Esto es porque, según sus cálculos, representan el 51% del Producto Interno Bruto (PIB).

¿Por qué cree que pueden salvar la economía del país?
El 85% de las empresas del país son familiares. Ya se han probado en crisis anteriores los beneficios del trabajo y la unidad de las familias, sobre todo porque pueden adaptarse a los cambios y trascender hacia siguientes generaciones. Estas empresas pueden generar oportunidades de empleo, desarrollando nuevos productos y servicios, e impulsando emprendimientos a nivel internacional.

¿Qué problemas tienen las empresas familiares?
El principal problema que tienen es considerar que pueden administrarse como si no lo fueran. Es una miopía del marketing, nos enfrascamos en el producto y no en la necesidad. En las universidades enfocan su propuesta en administración de empresas a nivel general y la realidad del país es otra.

¿Y por qué es diferente el manejo de una empresa familiar?
Porque se involucran dos sistemas, la empresa y la familia. En las decisiones pesan las emociones y eso puede causar conflictos. En una empresa normal, si tú cometes un error te despiden; en una familiar hay que analizar las consecuencias que la separación de esta persona que es tu pariente te generará.

¿Qué otras dificultades enfrentan actualmente?
Le afectan los impuestos y la falta de mecanismos para desarrollar negocios a nivel internacional. Además, hay una alta tasa de divorcios en los últimos años. (I)