La segunda de cuatro parejas de buzos de la Marina se sumergía ayer a unos seis metros de profundidad del estero Salado, en un área cercana al muelle de la Policía Judicial del Guayas, y la ansiedad de María Dolores Guerra parecía aumentar.

“Después de trece años por primera vez estar en este lugar, cuánto deseé hace años estar aquí adentro de estos patios, cuando Johnny (Gómez) me hizo la llamada y me decía que me entre, y el no poder entrar ni siquiera sabía cómo eran estos lugares, y ahora estar acá me desespera”, expresó mientras permanecía sentada en la losa del vetusto embarcadero.

La mujer siguió el segundo día de búsqueda de Gómez, uno de los desaparecidos del caso González y otros, sin la compañía de su hijo, Johnny, de 18 años de edad, debido al golpe emocional que significó para el joven estar en la primera diligencia efectuada el miércoles pasado, en el mismo sitio.

“Ayer (miércoles) se puso muy triste, estaba muy deprimido”, comentó ella.

La búsqueda de Gómez fue dispuesta luego de trece años de los hechos registrados en una farmacia del norte de la ciudad, donde murieron ocho personas y otras cuatro desaparecieron presumiblemente.

Mientras se protegía del intenso sol de la mañana con un gorro, Guerra sostuvo que no claudicará hasta hallar a su esposo. Dijo que una vez que se cumplan los diez días fijados para la búsqueda en el estero, ella impulsará que se hagan peritajes en el sitio donde quedaban los antiguos calabozos de la Policía Judicial, pocos metros antes de llegar al muelle.

Juan Montenegro, jefe durante 32 años del Servicio de Medicina Legal de la Policía Judicial, pero ya retirado de la institución, señaló que transcurridos trece años lo que los buzos podrían encontrar serían elementos óseos con alteraciones en peso, color y estructura, pero que iban a mantener, de ser el caso, “las lesiones o huellas traumáticas sufridas en vida”.

“Pueden ser agujeros fracturarios producidos por el paso de proyectiles de armas de fuego, fracturas por impactos de proyectil o elementos contundentes”, manifestó. En la diligencia estuvo Billy Navarrete, secretario del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, ente que ha registrado y documentado el caso. (I)

Es posible hallar elementos óseos, fémur, huesos de la cadera, cráneo..., y se puede identificar el sexo, talla, edad y también (...) qué tiempo tiene ese elemento óseo ahí y, a través de ADN, a quién puede pertenecer.Juan Montenegro, médico legista