Las imágenes de las ciudades devastadas por el terremoto de 7,8 que sacudió al país el sábado pasado y de los miles de damnificados con necesidades básicas, que a diario son transmitidas por los medios de comunicación, motivaron a una pequeña de 10 años.

Danna Arauz Bravo se vio rodeada de sus juguetes en su dormitorio, en una vivienda de la ciudadela Abel Gilbert 3, y se le ocurrió intercambiar a sus compañeros de juego por donaciones.

“Primero pensé en ir de casa en casa a pedir ayuda a cambio de mis juguetes, pero me dijeron que podía ser peligroso; luego pensé en ir como voluntaria al Municipio para ayudar, pero hace mucho sol; entonces pensé que desde la vereda de mi casa podía ayudar”, comentó la pequeña.

Así la tarde del miércoles pasado decidió desprenderse de su colección de peluches y otros juguetes por galones de agua. Horas después, la estudiante del colegio Liceo Cristiano, con el consentimiento de su abuela, Nancy Berrezueta, sacó una mesa y sillas plásticas a la vereda y acomodó a los muñecos de felpa.

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“Cambio peluches por galón de agua”, “Para los hermanos ecuatorianos, hoy te necesitan”, dicen dos carteles que la pequeña colocó para atraer a quienes pasaban por la avenida principal de su ciudadela, tres cuadras antes de llegar al malecón del sector.

En la mesa puso los peluches pequeños, los que entregaba por un galón de agua. En las sillas los medianos, aquellos que daba por dos y tres galones. Su cocina plástica la cambiaba por seis. Pero la gente dio mucho más. Respondió a la ternura de una niña que encontró la forma de ayudar a los damnificados.

A más de sus muñecos y juguetes también recibió donaciones de peluches de sus vecinos. “Hoy nos necesitan más que nunca nuestros hermanos”, dijo la pequeña, quien disfruta tocar el órgano.

Ricardo Cercado fue uno de los conmovidos con la iniciativa. “Yo viví dos terremotos en Chile y no había visto tanta necesidad. Quería ayudar y aquí encontré la forma de hacerlo”, dijo al entregarle cinco pacas de agua y doce cepillos de dientes. Él recibió por su ayuda un portarretrato y un peluche.

Agregó que más personas deberían seguir el ejemplo de Danna: “En casa siempre tenemos objetos embodegados. Esta es una forma de ayudar”.

A quien se acercaba, Danna de inmediato lo abordaba y le mencionaba con la dulzura de su edad, pero con las habilidades de una vendedora, los diferentes personajes, como el oso Winnie the Pooh, que podía llevar a un ser querido por agua para los damnificados.

Los 32 galones y dos pacas de agua, fundas de arroz, zapatos y ropa que recaudó el miércoles lo entregó al Municipio de Durán. Lo que recogió ayer lo pensaba trasladar al Centro Cristiano de Guayaquil. Ella pertenece a esa iglesia y dijo que sabe que esos donativos llegarán a zonas afectadas de Manabí.

Hasta las 11:00 de ayer, la pequeña ya tenía 46 galones y diez pacas de agua, más otras donaciones. Afirmó sentirse contenta por la respuesta de la gente. Su iniciativa continuará todos los días.

María Cecilia Bravo se siente orgullosa de su hija, mas desde la noche que volvió a la casa (el miércoles): “Yo me sorprendí por su iniciativa, cuando llegué la vi ya con la mesa y sus juguetes en la vereda. Yo la apoyo y me siento bendecida por la labor que hace”.(I)