Después de escuchar el mensaje que detrás del teléfono celular le sentencia que “su saldo es insuficiente para hacer esta llamada”, Javier Ramírez dice que lo segundo que siente es rabia, ira, inconformidad. Lo que siente primero, y que también lo dice, no se puede publicar.

Mira el pequeño aparato negro con bordes naranjas y le sobran ganas de arrojarlo contra el piso o la pared. Pero se arrepiente. La culpa de haberse quedado sin concretar la cita que tenía con su pareja no la tiene el modelo antiguo de su Samsung Gravity 2, que ha quedado tirado junto a las monedas de la guantera central de su auto. Hace pocos minutos compró una recarga de $ 1 de su línea con la operadora Claro y después de la primera llamada, ya se quedó sin saldo.

“Me quedé a pie”, dice indignado y luego explica: “El saldo se acabó rápido porque sin haberme dado cuenta había llegado un mensaje (interactivo promocional) y como no lo había contestado ellos deducen que uno acepta; llega cualquier cantidad de mensajes, a uno le descuentan 33 centavos o más”.

De nada le ha servido, dice Ramírez, de 39 años, haber llamado al *611 para hacer el reclamo, porque igual le vuelven a llegar los mensajes y las suscripciones a servicios que, asegura, no ha solicitado.

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Una experiencia similar ha vivido Víctor Santillán, de 35 años y abonado de Claro, la operadora que controla el 70% del mercado de telefonía móvil del país. “¿Qué pasa?, que usted pone una recarga y dice ‘no me llega la recarga’, entonces ahí uno llama a la operadora y le explican que usted ha activado un plan, y que le va a llegar lo que es farándula, juegos, etc.”.

El martes pasado, a Víctor le enviaron un mensaje promocional con dos opciones: cancelar y visitar la página web. “Usted visita la página web y va entrando, sigue entrando y ahí se le activa. Yo no le pongo ni cancelar ni visitar en la web, una sola vez lo hice, me descontaban $ 1,66 centavos, fui a Claro y me dijeron que yo había aceptado, que en el momento en que puse visitar ahí lo acepté”, relata.

El miércoles, la llegada de un nuevo mensaje hizo que Víctor pasara, en minutos, de la alegría a la rabia y la resignación.

“Felicitaciones: por motivo de promoción claro y loteria Nacional te inf que su # salio favorecido con 1 camioneta Ford 150+$5000 llame ya 0939010876 remitente 1234”.

Llamó a ese número y la voz detrás del celular le dijo: “Felicidades, anote mi nombre, Luis Mora Aguilar, deme su número y en dos minutos vuelva a llamar”. En dos minutos, la misma voz le dijo: “Otra vez, felicidades, ha quedado en segundo lugar entre los ganadores de una camioneta Ford 150..., a nombre de quién pongo el premio, deme su número de cédula...”.

Como se negó a dar el número de cédula antes de que se le responda qué premio se lleva el segundo lugar, la voz detrás del celular cortó la llamada.

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En el centro de clientes de la operadora Claro, en el Mall del Sur, le indicaron que se trataba de una estafa. “No tenemos ningún convenio con la Lotería. El número (remitente) no es de Claro, esa es una estafa que le quieren hacer, no conteste ese mensaje”, explicó el agente mientras Víctor desilusionado se quejaba: “Se me fue mi camioneta Ford y mis $ 5 mil”.

Joffre Irrazabal también ha sufrido por causa de mensajes no deseados durante los diez años que tiene de abonado. “Yo quiero borrar eso y que ya no me llegue, pero no se puede; eso es lo que necesito saber ¿por qué se toman la atribución de mandar esos mensajes?, a veces uno por error presiona la tecla acepto, por error, no porque uno lo quiere, y me descuentan de mi teléfono”, reclama al salir de la agencia de la operadora estatal CNT, donde acudió para consultar una línea.

Irrazabal devolvió la línea que tenía con Claro y actualmente está pensando devolver la que tiene con Movistar, con la que sufre el mismo problema.

“Cada vez que quiero hacer una llamada, ya no tengo saldo, a veces pongo de $ 3 o $ 6 y cuando ya quiero llamar ya no tengo saldo. ¿qué es lo que está pasando?”, se pregunta al tiempo que reconoce que no se ha preocupado por denunciarlo. “Son centavos, pero con tanta gente son millones”, comenta.

Las entidades oficiales consultadas no cuentan con cifras exactas de la cantidad de afectados por el cobro de mensajes no solicitados, mientras que quienes a diario hacen recargas móviles afirman que “no existe un día en que los clientes prepago dejen de reclamar”.

María, una vendedora de recargas, dice que los clientes le piden su ayuda para evitar estos mensajes. “Manifiestan que ellos no solicitan en ningún momento suscribirse a consejos, chistes, horóscopos, noticias de fútbol, de farándula, y en fin muchas otras cosas más, la lista es larga”, explica y agrega que ella misma recibió alguna vez un consejo de feng shui por el que se le descontó $ 1.

Quejas por estos mensajes se encuentran en casi todos los escenarios, en los centros de atención a clientes de las operadoras, en la calle, incluso las han sufrido las mismas autoridades encargadas de defender a los consumidores, como Zaida Rovira, coordinadora zonal de la Defensoría del Pueblo: “A mí me ha pasado, yo me he suscrito sin darme cuenta a tres de este tipo de mensajería”. (I)

Trámite para denunciar

Guía para usuarios
Llamar al *611 para presentar la queja por escrito y detallada ante la operadora del servicio móvil. También se puede hacer el respectivo reclamo al 1800-567567 de la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel).

Defensoría
Con la queja escrita ante la operadora también se puede acudir a la Defensoría del Pueblo (av. 9 de Octubre y Pedro Carbo). La entidad convocará a audiencia a la operadora o derivará el caso a la Fiscalía, según se informó en la Defensoría zonal 8.

Lo que yo necesito saber es ¿por qué se toman la atribución de mandar esos mensajes?, a veces uno por error presiona la tecla acepto, por error, no porque uno quiere, y me descuentan de mi teléfono”.Joffre Irrazabal, Abonado