El incremento en los precios de los cigarrillos y las bebidas alcohólicas y azucaradas, anunciado por el presidente Rafael Correa el pasado viernes, puede implicar un alza en otros productos y no resuelve el problema de fondo: la falta de financiamiento del Gobierno.

En eso coincidieron ayer Fausto Ortiz, exministro de Finanzas de este régimen; Francisco Swett, exministro de Economía en el gobierno de León Febres-Cordero, y René Sánchez, exsubsecretario general de rentas, en un conversatorio organizado por el Colegio de Economistas del Guayas.

Ortiz dijo que la necesidad real de financiamiento es de unos

$ 10.000 millones y que se requiere financiar gastos de largo plazo. Por eso no cree que el tema sea tributario, más cuando el Servicio de Rentas Internas y el Senae recaudaron en 2015 por impuestos a cigarrillos, cervezas y bebidas gaseosas $ 520 millones aproximadamente. “Es muy poquito (frente a los $ 13.950 millones de recaudación total). Hay que ver si es que de $ 520 millones se va a pasar a $ 800 millones”, dijo en alusión a los $ 300 millones que, según Correa, se aspira a recaudar con el alza.

“Si se sube la carga tributaria, se suben los costos de bienes y servicios”, aseguró Sánchez, quien además sostuvo que desde el punto de vista técnico la medida es contraria a la corriente que venía propiciando el Gobierno de darle más importancia a los impuestos directos (van en función de lo que cada uno tiene) que a los indirectos.

Para Swett, la situación económica actual es la factura por haber subido el gasto público del 24% del PIB al 44%. Y eso, dijo, no se recompone con un aumento de impuestos, más cuando estos van al vaivén de la actividad económica. (I)