Pese a que se constituyó hace cuatro años la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac) “está recién comenzando” a ejecutar sus planes de acción, según dijo el canciller Ricardo Patiño a la prensa, el viernes pasado.

Mañana, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, entregará la presidencia pro tempore de la Celac a su homólogo de República Dominicana, Danilo Medina, quien será el quinto político en liderar este bloque constituido a finales del 2011.

Ese mismo día, los jefes de Estado y delegados de los 33 países miembros mantendrán una reunión privada, en la sede de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), para analizar los pendientes y logros.

En ese contexto, no se conocen cuáles son los avances de los planes de acción que se han planteado, tales como ser un bloque que pueda establecer estrategias para enfrentar la crisis de la economía; cómo enfrentar la asistencia humanitaria internacional ante situaciones de desastres; no se conocen los “resultados concretos para mejorar la calidad de vida”, dirigidas a erradicar la pobreza extrema.

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Justamente, este último plan debía responder a una Agenda 2020 que tampoco se ha consolidado, señaló Patiño.

Si bien Correa realzó la existencia de este bloque, reconoció que los jefes de Estado miembros “no tienen cabeza para la patria grande y la integración”, pues deben ocuparse de enfrentar los problemas económicos de sus países.

“Más allá de la orientación ideológica, la integración es un proyecto común, que tenemos la esperanza que continúe”, expresó el gobernante, en un diálogo con la prensa extranjera.

El diplomático ecuatoriano Mauricio Gándara cree que este es un organismo creado para “sabotear” a la Organización de Estados Americanos (OEA) y que está perdiendo “su fuerza” porque países como Argentina tienen un nuevo gobernante, como Mauricio Macri, mientras que “el Gobierno de Brasil se sostiene con las uñas”.

Carlos Estarellas, analista internacional, cree que la “única manera de avanzar en la integración son los objetivos comunes y no cuando hay una ideología determinada”.

Agregó que pese a que hay “buena voluntad de los Estados miembros, los avances han sido muy pocos. En integración ha existido más voluntad que resultados concretos. Falta mucho para obtenerlos ”, opinó Estarellas. (I)