Los desastres que enfrentó el país por el fenómeno de El Niño, entre noviembre de 1997 y la mitad de 1998, eran sucesivos y uno más doloroso que otro. A la inundación de Santa Rosa (El Oro), el 7 de noviembre de 1997 y considerada la primera de magnitud, le siguieron otras en Chone, Portoviejo, Vinces, Quevedo, Esmeraldas, Machala y decenas de ciudades costeras. Las vías quedaban cortadas por deslaves y puentes caídos; la cifra de muertos aumentaba por deslaves que incluso arrasaban caseríos, especialmente en la provincia de Manabí.