Unas dos millones de personas, según cálculo de autoridades religiosas y civiles, ha convocado la romería y peregrinación de la Virgen de El Cisne, en su trayecto de 70 kilómetros, desde la Basílica en el Cisne hasta la ciudad de Loja.

La presencia de romeriantes empezó a verse desde mediados de agosto en el Santuario, y terminará el 1 de noviembre, cuando la imagen empiece su retorno a la parroquia El Cisne; pero fue el pasado domingo que se evidenció las muestras de fe y catolicismo, cuando inició la larga caminata hacia Loja.

Después de una homilía campal, la procesión continuará mañana miércoles a las 06:00 en su recorrido final desde los exteriores de la iglesia María Auxiliadora, de Catamayo, en un tramo de 42 kilómetros.

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Las vías desde Catamayo a Loja estarán cerradas al tránsito vehicular para prevenir accidentes. Arribará a las 11:00 a la urna del cerro Villonaco, en cuyas faldas se celebrará una misa para continuar el recorrido a Loja, donde está previsto su arribo a las 16:00.

La primera parada será en las instalaciones de la Brigada de Infantería de Loja, donde recibirá honores como 'Generala de las Fuerzas Armadas'; luego se la trasladará hasta el monumento de la Puerta de Entrada a la ciudad, donde las autoridades provinciales y cantonales la llevarán en hombros por la tradicional calle 18 de noviembre hasta el parque central.

El recorrido culminará en los exteriores de la iglesia catedral, donde la Policía entrega la imagen a los sacerdotes de la Diócesis con un cielo lleno de luces, fuegos pirotécnicos y música sacra interpretada por la Orquesta Sinfónica del municipio lojano.

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Festejos

Desde el 1 y hasta el 8 de septiembre, la imagen recibirá el homenaje de decenas de delegaciones de instituciones, barrios, grupos que llegan de otras ciudades. En la noche el parque central se convierte en el escenario para la quema de castillos con fuegos pirotécnicos y serenatas.