“Asia, Asia mía, como un sueño te me fuiste y ahora pienso solo en verte”. Este estribillo que añora a ese gran amor inolvidable se hizo tendencia hace poco en TikTok y nuevas generaciones volvían a descubrir a uno de los maestros de la salsa, Willie Colón (1950-2026), con uno de sus temas populares: Asia (1989).
Esta viralidad suena ahora casi como una premonición de su despedida de este mundo, el 21 de febrero de 2026, dejando un inmenso legado a la música hispana, latina, mundial, siendo uno de los pioneros de la salsa desde que comenzó a popularizarse a finales de la década de los 60 y estalló en la de los 70.
La historia musical de Willie empezó cuando su abuela le regaló una trompeta a los 11 años. En su adolescencia comenzó a destacar con el trombón. Fue a tocar las puertas de la Fania Records, creada por Johnny Pacheco y Jerry Masucci, quienes vieron potencial, y comenzó a hacer música con otro joven con una voz impresionante. Así nació el primer gran dúo –más bien colaboradores– impulsor de la salsa: Willie Colón y Héctor Lavoe. Su éxito fue inmediato y su alcance descomunal.
Publicidad
Otras estrellas se acercaron a su entorno, siendo muy especial para Willie el conocer a Celia Cruz y a su otro gran compañero: Rubén Blades.
Fue parte del movimiento que dio vida y fama a uno de los géneros más bailados y escuchados del mundo, un sello hispanoamericano: la salsa.
Con Lavoe su química fue de las mejores, es un placer escuchar –y ver– El malo, Cosa nuestra, La gran fuga, Asalto navideño, El crimen paga.
Che che colé, Triste y vacía, Aguanile, Calle luna, calle sol; La murga, El día de mi suerte, Todo tiene su final son también resultado de esa unión. Willie se encargaba de la música; y Lavoe, de la voz y los característicos fraseos. Ambos metían mano en las letras.
Publicidad
Las adicciones crecientes de Lavoe afectaron su camino juntos y terminaron por hacerse solistas, aunque el divorcio no fue total y siguieron ayudándose en producciones.
Al final, pese a no tener una voz de cantante, Willie se echó al ruedo, comenzó en solitario y llegaron nuevos retos. Sin embargo, al inicio de ese camino se unió a Blades –ya habían trabajado en unos temas– y terminaron por ir por la salsa “consciente”, usando su música también para expresar sus ideas sociales. Aunque no pensaran igual, tenían valores en común, dejando como legado uno de los discos más icónicos de la música en español: Siembra (1978), con temas como Pedro Navaja, Plástico, Siembra. En este tiempo Blades le mostró la canción El cantante -otro himno- y Willie le pidió dársela a Lavoe porque él era lo que decía esa canción y necesitaba ayuda.
Publicidad
Años después, en 2003, se distanciarían con Blades por un problema de dinero, aunque al final hubo cordialidad.
Como solista Willie regalaría al público temas como Idilio (1993), Gitana (1983), Oh, ¿qué será? (1981, adaptación de una canción de Chico Buarque), Mi sueño (1981), Sin poderte hablar (1979), Talento de televisión (1995). Pero su mayor éxito, sin duda, sería El gran varón (1989), un retrato lleno de temas que fueron tabúes de la época (homosexualidad, travestismo y VIH).
La influencia de Willie también salió de los escenarios y pasó al activismo social y político, relacionado con la comunidad hispana/latina. Estuvo entre los grandes impulsores del gran funeral de Celia Cruz, su amiga, e intentó ser alcalde de Nueva York. Además trabajó con el alcalde Michael Bloomberg.
Fue un duro contrario a Fidel Castro, Augusto Pinochet, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, al que le vaticinó que le enviarían unos helicópteros, como terminó pasando. No temía opinar, debatir y polemizar, pero no cancelaba a otros por sus ideas o ideologías; defendió el derecho a expresarse, siendo el caso más notorio su defensa de Rubén Blades, más hacia la izquierda. En los últimos años a Willie se le criticó su apoyo a Donald Trump, puesto que era republicano.
Publicidad
Pese a todo, William Anthony Colón (su nombre de pila) nació en el Bronx, de ahí su apodo de ‘El malo del Bronx’, en donde creció pegado a sus orígenes boricuas, rodeado de mujeres (abuela, madre y hermana) y se atrevió a soñar y trabajar por una vida en la que dio rienda suelta a su creatividad (actor de telenovelas y de películas), dejando una impronta imborrable en la música. Sus canciones permanecerán en mi playlist (gusto heredado y reconfirmado) y en las de millones. Llevaba años alejado de los escenarios por salud, pero tras su muerte estrellas le rindieron homenajes. Como el propio Blades en una emotiva carta de reconciliación-despedida: “Usted no está muerto, compadre. Al contrario; ahora es que Usted comienza a vivir”. (O)









