Una amenaza natural y real se cierne sobre un pueblo que, aunque ubicado en un archipiélago de América del Norte, pertenece a Francia. Su población debe migrar para salvar sus vidas y pertenencias de los efectos del aumento del nivel del mar, producto del calentamiento global.

Frente al “avance implacable” del océano, el pueblo de Miquelon enfrenta una transformación histórica, reseña Infobae.

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Miquelon está en el archipiélago San Pedro y Miquelon -Saint Pierre et Miquelon- que se ubica frente a las costas canadienses y pertenece a Francia, destaca 20 Minutos.

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La zona está compuesta de las dos islas principales que le dan nombre y por un istmo de arena que une la isla de Langlade con la de Miquelon, detalla el medio español.

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El pueblo de Miquelon está situado al nivel del agua, sobre una cresta de guijarros, que conecta dos islas a mayor altitud: Ciudad del Cabo y Miquelon, informa The Conversation.

La reubicación

La comunidad, de apenas 600 habitantes, analiza y replantea su futuro “mientras se convierte en el primer territorio francés comprometido oficialmente en una migración planificada por la amenaza del aumento del nivel del mar”.

De acuerdo con 20 Minutos, el pueblo alberga construcciones que se ubican a solo dos metros del mar, “por lo que sus vecinos viven con la amenaza constante de que el océano borre del mapa parte de su territorio”.

En 2014, el presidente francés François Hollande, durante una visita al archipiélago, declaró que Miquelon podría desaparecer con el aumento del nivel del mar y anunció la puesta en marcha de un plan de prevención de riesgos costeros (PPRL), indican en The Conversation.

La isla de Miquelon se caracteriza por tener fuertes vientos, inviernos severos y costas muy expuestas, además de una erosión marina constante

20 Minutos

Miquelon, señala Meteored, sufre el impacto de tormentas y remanentes de huracanes recurrentes, lo que provoca que partes de su territorio se vuelvan progresivamente inhabitables (o inasegurables) debido al oleaje y la marejada ciclónica asociados a estas tormentas.

Ritmo de reubicación

Hace tres años, el gobierno del alcalde Franck Detchverry decidió reubicarlo “en un espacio que estuviese más elevado y alejado del agua para garantizar así la seguridad de sus habitantes”.

Explican en Meteored que las reubicaciones “se basan actualmente en un sistema voluntario, y hasta el momento unas 50 personas han aceptado mudarse”.

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El municipio prevé “una reubicación gradual, a un ritmo de siete a ocho casas por año”, tanto para evitar molestias a los residentes como para permitir el desarrollo de la nueva aldea, más segura, en Miquelon.

Aseguran que la aldea también contará con un refugio contra huracanes.

En mayo pasado, en la1ere.franceinfo.fr difundieron que el ayuntamiento de Miquelon-Langlade presentó una oferta: una compensación para recomprar propiedades actuales y construir en la futura urbanización a lo largo del Chemin des Roses. (I)

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