Gran preocupación generó en una pequeña isla la presencia de ratas. Los roedores fueron introducidos en un atolón ubicado en el Pacífico Norte y cerca de la isla estadounidense de Hawái.
Más que una isla, Midway es un atolón y, según reseñan en Clarín, “cuenta con la mayor reserva de albatros, aves marinas que tienen pocos polluelos”.
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Ya se podrá imaginar qué pasó cuando introdujeron las ratas.
Los atolones, define Ecología Verde, “son anillos de coral que rodean lagunas poco profundas en aguas tropicales. Se forman gradualmente a medida que los corales construyen sobre volcanes hundidos, creando arrecifes de coral que finalmente rodean una laguna central”.
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En Midway está el Refugio Nacional de Vida Silvestre, “un santuario para millones de aves marinas, aves playeras, patos y diversas especies marinas que habitan la isla durante todo o parte de su ciclo de vida”, destacan en el site del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.
La fauna marina que visita o vive en el atolón incluye tortugas verdes, delfines tornillo, focas monje hawaianas en peligro de extinción y una cantidad inusualmente alta de peces endémicos.
Amenaza para los albatros
Siendo Midway el hogar de la mayor colonia de albatros del mundo, la presencia de ratas alarmó.
Señala el medio sureño que la reproducción de los albatros es lenta: “suelen poner un solo huevo por temporada y tardan varios años en madurar”.
Cómo llegaron las ratas a Midway
Destaca Clarín que la llegada de las ratas se asocia con períodos de actividad humana intensa, incluyendo operaciones militares y llegada de suministros.
Explican que, en las islas, el mecanismo es casi siempre el mismo: un barco, un contenedor, una descarga y, después, la reproducción silenciosa.
Los roedores, que empezaron a depredar huevos de albatros en Midway, pasaron a atacar polluelos vivos y desataron una crisis que amenazó a colonias de millones de aves marinas, señalan Clarín y Noticias Ambientales.
Erradicar las ratas
Al agravarse la situación, las alarmas se dispararon. Se decidió enfrentarlas.
La respuesta fue activar una “operación de erradicación total apoyada en distribución de cebos rodenticidas con logística aérea y cobertura completa”.
En ecosistemas insulares, apuntan Noticias Ambientales, dejar individuos remanentes permite que la población invasora se recupere rápidamente. Por eso, la intervención debía ser integral y técnicamente planificada.
Estas acciones “generan debate”. Sin embargo, el medio señala que especialistas sostienen que una intervención intensa y limitada en el tiempo puede evitar un daño continuo que afecte a millones de aves. (I)