La ciencia y la vida misma celebran un hecho maravilloso: la sorpresiva aparición de una pequeña ave que fue vista por última vez en la isla Floreana, del archipiélago de Galápagos, Ecuador, en 1835. “Simplemente apareció”, dicen sobre la especie.
Esa ave es el rascón de Galápagos. Lo llaman también burrito, polluela o pachay de Galápagos.
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El último avistamiento, según reseña BBC Mundo, lo registró el famoso biólogo y naturalista Charles Darwin en 1835, cuando estuvo en la isla Floreana.
“El rascón de Galápagos era algo que no me esperaba para nada. Simplemente apareció” en Floreana, señala Paula Castaño, veterinaria de vida silvestre que trabaja para Island Conservation.
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Cómo volvió el rascón de Galápagos a la isla
Al perderse el contacto con el ave, al no registrarse ningún avistamiento durante casi dos siglos, los expertos consideraban extinta localmente a la especie.
Vinculan la sorpresiva aparición del ave en “Floreana” con la eliminación de ratas y gatos salvajes.
Sin embargo, Brigit Fessl, investigadora principal de conservación de aves terrestres en la Fundación Charles Darwin, citada en Oceanographic, habla de dos posibles explicaciones.
“Esta es una hermosa sorpresa. Para estos nuevos registros hay dos posibles explicaciones: o bien el rascón de Galápagos recolonizó la isla, o bien nunca se extinguió por completo, sino que permaneció sin ser detectado debido a su bajísima población”.
Víctor Carrión, coordinador de restauración de la isla del Programa Jocotoco Galápagos, analiza: “Es muy probable que el impacto de la campaña de erradicación en gatos ferales y roedores haya proporcionado un entorno más seguro para la supervivencia del rascón de Galápagos y su posible aumento en número”.
Cómo es el rascón de Galápagos
La reaparición del rascón forma parte de lo que los científicos describen como un extraordinario regreso a la vida en Floreana, informa BBC.
En oceanographic lo describen así: es una pequeña ave terrestre que pesa entre 35 y 45 gramos, con plumaje gris oscuro, dorso marrón, ojos rojos y finas motas blancas en la mitad trasera de su cuerpo.
Es un ave terrestre endémica de las islas Galápagos.
El rascón de Galápagos, continúa, “emite una variedad de vocalizaciones, incluyendo crujidos, chirridos y traqueteos extendidos en sus hábitats en áreas de manglares de tierras altas y costeras”.
Lo que viene
El rascón no es el único en reaparecer en la isla Floreana.
Fessl señala que en 2025 los conteos de aves “revelaron que varias especies que antes eran raras -como las palomas de Galápagos, las lagartijas de lava, los gecos y el cuclillo de pico oscuro- se observaron con mayor frecuencia”, según publica BBC.
Los investigadores tienen como objetivo, durante los próximos años, “reintroducir 12 especies que ya existían en Floreana cuando Darwin la visitó, pero que se han extinguido localmente”. (I)