Retirando medias, pañuelos y hasta billetes. Así ven muchas personas a una mujer en el Puente de Brooklyn. En la misma estructura, famosa en Nueva York, notan el esfuerzo de un hombre al quitar decenas y decenas de los llamados “candados del amor”. ¿Quiénes son ellos?

Ellen Baum y Max Parke son sus nombres. Comenzaron a trabajar por separado. Son ambientalistas y vecinos preocupados por cómo la basura y los candados tapizan el enrejado -cerca- del Puente de Brooklyn, gran gancho turístico neoyorquino.

Publicidad

A Ellen, gestora de programas, le inquieta la gran cantidad de objetos que dejan atados o se atasca en el puente.

La isla Henderson pasó de ser Patrimonio de la Humanidad a basurero en el Pacífico: Los cangrejos terrestres están viviendo dentro de tapas de botellas

Mientras que Max, ingeniero de software de 39 años, lo deja sin palabras la cifra de “candados del amor” que cuelgan en ese icono turístico.

Publicidad

Ellen, a quien llaman “lazarina de la basura” y “Trashley Madison”, difunde su trabajo, desinteresado, en redes sociales.

A través de la ventana virtual recibe el reconocimiento de ciudadanos.

- Me apunto para la limpieza, le dice el usuario JHBG Árbol LC.

- ¡Qué asco! La ciudad debería hacerse responsable de retirar esta basura. ¡Gracias por su acción ciudadana!, le señala Phyllis York.

- ¿Limpiaste todo eso?! Gracias por este trabajo de amor, manifiesta Migdalia Aka.

Además de palabras de solidaridad de ciudadanos en las redes sociales han conseguido que sus ejemplos comiencen a experimentar un efecto multiplicador, señalan en Infobae.

Sin respaldo de las autoridades, y sin estar movidos por el dinero, ambos dedicaron tiempo a retirar basura y tratar de dejar más presentable el Puente de Brooklyn.

Amor a la ciudad

Max, a finales de 2025, se propuso cruzar el puente con tres elementos imprescindibles: chaleco reflectante, amoladora de disco y sus auriculares.

Equipado también de paciencia, este hombre pudo eliminar más de 450 kg de candados y metales.

“Me gusta ver situaciones en la ciudad que evidentemente requieren la intervención de alguien. Bueno, yo soy ese alguien”, declaró a Wall Street Journal, de acuerdo con Infobae.

El visionario de la ecología: compra isla desértica y con un amigo la transforma en un santuario lleno de vida

Ellen, en febrero de este año y sin detenerse por la ola de frío que llegó a Nueva York, retiró manualmente gomas para el cabello, pañuelos, recibos, calcetines, billetes y otros objetos atados a la cerca metálica del puente, describe el medio.

En esa noble tarea dedicó más de 40 horas.

Juntos por el Puente de Brooklyn

La colaboración entre ambos se formalizó este mes de marzo.

El ejemplo de Ellen y Max, reseña Infobae, comienza a replicarse: “cerca de una docena de personas expresan haberse sentido incentivadas a recoger basura en sus propios barrios luego de conocer la iniciativa”.

Sienten el deseo de motivar a más ciudadanos e involucrar a las autoridades.

Ellen Baum señala que presentó una propuesta al Departamento de Transporte que contempla el refuerzo de los equipos de limpieza y el desarrollo de campañas educativas sobre la historia del puente.

Y para quienes quieran dejar su “candado del amor” en el Puente de Brooklyn “propone ubicar instalaciones para depositar candados —como papeleras acondicionadas y estructuras decorativas— en los accesos peatonales”.

Max comenta que cada vez que va al Puente de Brooklyn, los candados “reaparecen”.

Eso no le resta motivación. Tiene paciencia y humor: “Me estoy acostumbrando a que esto es un maratón”. (I)

Te recomendamos estas noticias