Científicos comparan dos poblaciones de osos polares. Establecen que los que se encuentran en el sureste de Groenlandia viven en un entorno distinto al que se le vincula con espacios del Ártico.
En El Imparcial publican que un estudio analizó osos polares del sureste y noreste de Groenlandia para establecer cómo el aumento de temperatura afecta su biología.
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Si el hielo del Ártico desaparece, los osos polares carecen de plataformas para cazar focas.
Deutsche Welle
Recuerdan en DW -Deutsche Welle- que el cambio climático está provocando, como se ha informado, el derretimiento acelerado del Ártico, lo que representa una grave amenaza para especies como el oso polar (Ursus maritimus), “que dependen del hielo marino para sobrevivir”.
Los osos polares están clasificados como una especie en estado de conservación “vulnerable” por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).
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De acuerdo con DW, la población estimada de estos animales oscila entre 22.000 y 31.000 ejemplares.
Estudios genéticos
El equipo científico utilizó registros históricos de temperatura del Danish Meteorological Institute.
Señala El Imparcial que “los datos confirman que el sureste de Groenlandia es más cálido y mucho más variable que el noreste”.
“Nuestro análisis reveló que las temperaturas en el noreste de Groenlandia eran más frías y menos variables, mientras que en el sureste fluctuaban y eran significativamente más cálidas“, agregan en DW.
Detalla El Imparcial que en el estudio no se examinó el ADN heredado de padres a hijos.
Analizó la actividad genética en la sangre. Es decir, “qué genes están activos o inactivos en este momento. Esta información muestra cómo el organismo responde al entorno actual”.
Tras comparar el genoma de ejemplares del norte y del sureste de la isla, los científicos notaron que los sureños han sufrido modificaciones en sus transposones, llamados también “genes saltarines”, que constituyen alrededor del 38 % del genoma de un oso polar.
El clima más cálido del sureste “provocó una movilización masiva de estos transposones a través del genoma del oso polar, modificando su secuencia”, explica Alicia Godden, investigadora de la Universidad de East Anglia, en un artículo de The Conversation, citado por la DW.
“Los transposones son como piezas de un rompecabezas que pueden reorganizarse, lo que a veces ayuda a los animales a adaptarse a nuevos entornos”, agrega Godden.
Un nuevo estudio apunta a que los osos adaptan su dieta a los cambios climáticos globales
En El Imparcial complementan que esos ‘genes saltarines’ son fragmentos de ADN que pueden activarse y afectar a otros genes. “En los osos polares, estos elementos representan más de un tercio del genoma. Normalmente están bien controlados, pero el estrés ambiental puede alterar ese control”.
La genética de los osos polares del sureste de Groenlandia muestra señales claras de estrés climático
Muy Interesante
Entender los cambios genéticos “ayudará a los investigadores a comprender cómo podrían sobrevivir los osos polares en un mundo en calentamiento y qué poblaciones corren mayor riesgo”, sostiene Godden.
La científica anota, además, “que el retroceso del hielo en el Ártico sigue siendo un problema para los osos polares, que usan estas plataformas de hielo para cazar focas con sobrepeso, altas en grasas”.
Los investigadores analizaron muestras de sangre de 17 osos adultos de ambas regiones.
Puede pensarse que el número es reducido, pero les permitió detectar patrones claros y consistentes entre poblaciones que viven en climas distintos. (I)