Una medida curiosa, pero necesaria, tomaron en Estados Unidos. La consideran como una acción de respuesta tecnológica sin precedentes: buscan parar el avance de una especie invasora electrificando aguas de ríos.

Explican en El Confidencial: “La medida consiste en la electrificación controlada de tramos estratégicos de varios ríos, una solución diseñada no para eliminar a los peces”.

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El mejillón invasor que llegó a Estados Unidos y está en el top ten de las especies exóticas más peligrosas

La electrificación busca cortar el paso carpa asiática, una especie invasora.

La información la ofrece el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos.

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La carpa asiática

El foco de las autoridades está sobre cuatro especies de carpas invasoras: plateada, cabezona, herbácea y negra.

Las carpas plateadas saltan del agua cuando las molestan los barcos. Foto: Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos

En su sitio web, el citado Servicio estadounidense explica que, hace unos 50 años, las carpas invasoras entraron por primera vez en el bajo Misisipi.

La carpa cabezona alcanza hasta 1,5 metros de largo y puede pesar más de 45 kilos

Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos

Las carpas “se multiplicaron rápidamente y se extendieron gradualmente a afluentes, lagos y embalses. Avanzaron hacia el oeste, hacia los ríos Arkansas, Rojo y Blanco; hacia el sur, hacia la región del delta; hacia el noreste, hacia el río Ohio; hacia el este y el sur, hacia los ríos Tennessee y Cumberland; y hacia el noroeste, hacia el río Misuri.

A medida que remontaban el Misisipi hacia el norte, también se extendieron al río Illinois, donde el tramo superior de la vía fluvial del área de Chicago se conecta con el lago Michigan”.

Desde hace 15 años, el Congreso de los Estados Unidos ha reconocido la carpa invasora como “una grave amenaza para el medio ambiente, la recreación al aire libre y la economía”.

Electrificación

La carpa asiática, “sin depredadores naturales y con una capacidad reproductiva muy elevada”, se convirtió en una amenaza directa para las especies autóctonas, amplía El Confidencial.

Detallan que su voracidad altera la cadena alimentaria, reduce la biodiversidad y compromete actividades económicas ligadas a la pesca recreativa y al turismo fluvial.

En abril del año pasado, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos .informó que probaban diversas tecnologías como elementos disuasorios, especialmente en esclusas y presas, para determinar qué puede desalentar el movimiento de carpas invasoras río arriba.

Esas tecnologías incluían corrientes eléctricas, cortinas de burbujas, ondas acústicas o sonoras, luces y dióxido de carbono.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos mantiene barreras eléctricas sumergidas en el río Chicago, indica El Confidencial.

Una incógnita biológica que trae a pescadores de cabeza: es el mayor devorador de almeja de España

¿Qué pasa con las barreras eléctricas?

Explican que el sistema genera corriente continua que provoca “una sensación desagradable en los peces de gran tamaño, obligándolos a cambiar de rumbo sin causarles daños letales”. (I)

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