En la década de los años sesenta, una desértica isla llamó la atención de un británico, Brendon Grimshaw, que decidió comprarla para cambiarla radicalmente. Con la ayuda de un amigo la elevó a categoría de santuario ecológico.

Se trata de la isla Moyenne, ubicada en el archipiélago de las Seychelles, ubicado en el océano Índico.

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Grimshaw pagó unas 8.000 libras esterlinas (hoy 10.943,09 dólares), de acuerdo con una publicación de Frases de Ignacio Novo, en Facebook.

Brendon Grimshaw era periodista. Fue influyente editor de un grupo periodístico en Tanzania, indican en El Mundo.

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Ese medio y Clarín informan que el británico llegó a la isla porque se decía que allí estaba enterrado un “tesoro de piratas”.

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Señala Novo que la isla Moyenne estaba abandonada desde 1915. Cuando Brendon la pisó, “no encontró un paraíso: encontró silencio, vegetación cerrada, una naturaleza herida. No había caminos, ni casas, ni gente. Solo una soledad antigua y verde, esperando ser escuchada. Y él la escuchó”, afirma Novo.

Santuario ecológico

Para Grimshaw, la isla desolada fue un reto. Y lo asumió. Se radicó en ella definitivamente en 1973.

Contactó a su amigo René Antoine Lafortune, para que lo ayudara a devolver el esplendor a la isla desierta. Deseaba verla como un santuario ecológico de vida silvestre.

Grimshaw eligió la caoba por su resistencia estructural, lo que le permitiría a la isla poder mantener un aspecto frondoso, destacan en AS.

Además de identificar especies de plantas apropiadas para la isla, el par de amigos abrió senderos de forma manual.

Junto a la caoba, añadieron palmeras por su capacidad de refugio y alimento para la fauna local, señalan en Noticias Ambientales.

“En total fueron 16.000 los árboles que ambos plantaron en la isla”, publican los medios.

Novo resalta que Grimshaw y su amigo llevaron a la isla “tortugas gigantes —de la especie Aldabra— que estaban en peligro de desaparecer. Poco a poco, regresaron las aves, la flora revivió, y una isla desierta se convirtió en un refugio lleno de vida”.

El británico nunca encarceló ningún animal, resalta Noticias Ambientales.

“Su visión fue crear un espacio de preservación ambiental auténtico y, gracias a ello, la biodiversidad floreció naturalmente tras la recuperación de la vegetación”, agrega.

No vendió la isla

Novo y AS indican que cuando se produjo el cambio en la isla hacia ella miraron inversionistas, muchos del ramo inmobiliario.

“Le ofrecieron millones de dólares por la isla. Pero Brendon se negó. No quería un resort para millonarios. Quería un santuario. Un espacio abierto. Un lugar de todos”, puntualiza Novo.

Brendon Grimshaw rechazó una oferta de 50 millones de dólares por la isla que ahora es un parque nacional.

redes de Laocoon of Troy

Si lo hacía, sabía que el santuario “se llenaría de hormigón y turistas, y la fauna se vería limitada nuevamente”, explica Noticias Ambientales.

“No quiero que se convierta en un lugar de recreo exclusivo para los ricos”, habría respondido el británico a un príncipe que quiso comprársela, dice, en redes, Brian Roemmele.

Hoy, según Noticias Ambientales, la isla de casi 10 hectáreas forma parte del Parque Nacional Marino de Sainte Anne.

René Lafortune murió en 2007, al año siguiente, la isla fue declarada parque nacional, protegida para siempre, celebra Novo.

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Novo señala que Brendon Grimshaw falleció en 2012. Tenía 87 años-

La isla recibe visitantes en la actualidad. Como es lógico se les pide respeto tanto para la fauna como para su flora. De esa manera, “la isla sigue siendo un ejemplo de preservación” en recuerdo a Brendon Grimshaw y su amigo René Lafortune. (I)

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