En la década de los años sesenta, una desértica isla llamó la atención de un británico, Brendon Grimshaw, que decidió comprarla para cambiarla radicalmente. Con la ayuda de un amigo la elevó a categoría de santuario ecológico.
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La isla fue declarada parque nacional. Conoce la historia de Brendon Grimshaw, quien plantó 16.000 árboles y con un amigo cambió a "Moyenne" radicalmente.
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