No todos miran con buenos ojos el hecho de tener comederos para pájaros y el tema de la alimentación suplementaria.
Un especialista alerta que “no está claro que proporcionar ese alimento ‘extra’ sea siempre positivo para las aves. Algunos trabajos científicos muestran que, de hecho, puede ser perjudicial”, publican los medios The Conversation y Climática.
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De acuerdo con un análisis, los comederos posiblemente facilitan que los pájaros críen en territorios marginales o la reproducción de individuos de menor calidad, ya que los ejemplares juveniles usaban más la comida aportada que los individuos de mayor edad.
Habla la ciencia
En Climática citan que en un trabajo realizado con herrerillos (Cyanistes caeruleus), los científicos evidenciaron que esa suplementación extra durante el invierno reducía el éxito de cría durante la siguiente primavera.
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Notaron, por ejemplo, que “los pollos en una población suplementada eran más pequeños y sobrevivían peor que los de aquellos padres sin la comida extra”.
La hipótesis señala que, probablemente, los adultos que se alimentaron mucho en comederos estaban en peores condiciones físicas porque la comida proporcionada es de peor calidad que su dieta natural (puede contener demasiada grasa, como era el caso).
Alerta
Esta práctica puede favorecer la transmisión de enfermedades entre especies que no suelen interactuar.
Resaltan que en el Reino Unido “se detectó cómo una especie de parásito protozoario del género Trichomonas saltó de las palomas a distintos fringílidos, pinzones y verderones que se alimentaban en comederos, provocando una epidemia de tricomoniasis, una gran amenaza para las aves”.
Qué hacer
Plantean los que han analizado los comederos para aves que “habría que proponer su uso solo en aquellos escenarios en los que las poblaciones estén atravesando problemas demográficos”.
Pero, además, intentar que sí estén dirigidos a aquellas aves que los puedan necesitar, “en vez de disponibles para la mayoría de especies proclives a usarlos”. (I)