En Japón, aunque la pensión pública se activa a los 65 años, miles y miles de adultos mayores se mantienen activos en el trabajo.
En ese país asiático, “alcanzar la edad de jubilación no implica necesariamente un periodo de descanso, sino que representa el comienzo de una nueva fase productiva que frecuentemente se extiende mucho más allá de los 70 años”, informan en El Cronista.
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A las personas mayores de 65 se les ve en tierras japonesas laborando como guardias de seguridad regulando el tráfico en obras, como empleados limpiando estaciones de tren, encargados de pequeños comercios y hasta como conductores de transporte público, destaca Estrella Digital.
Alcanzar la edad de jubilación “no implica dejar de trabajar” en Japón. En Estrella Digital agregan que “ante la falta de mano de obra en numerosos sectores, el Gobierno “ha impulsado políticas para fomentar que los mayores continúen trabajando más allá de la edad oficial de retiro, situada tradicionalmente en torno a los 60-65 años”.
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El modelo nipón permite que “las empresas ofrezcan contratos especiales para mayores de 65 años”, coincide El Cronista.
Ese medio señala que esa política estatal no solo busca aliviar la carga fiscal del sistema de pensiones, sino también integrar la experiencia de los adultos mayores en una fuerza laboral que disminuye anualmente.
Jubilación gradual
Analiza El Cronista que la razón por la que Tokio busca “redefinir la vejez responde a una urgencia económica: hay cada vez menos jóvenes para sostener a la población retirada”.
“La población joven disminuye año con año y cada vez hay menos trabajadores activos sosteniendo el sistema de pensiones”, apuntan en El Imparcial.
De allí que el concepto de “jubilación gradual” reemplaza al retiro abrupto, convirtiendo a las personas de la tercera edad en piezas clave del motor económico.
La jubilación funciona más como una transición gradual que como un punto final, expone El Imparcial.
Cultura del trabajo
Aunque no todos los adultos mayores trabajan por necesidad, “más allá de la cuestión económica, existe también un componente cultural”.
Recuerdan en Estrella Digital que en la sociedad japonesa, el trabajo no se entiende únicamente como medio de subsistencia, sino como fuente de identidad y contribución social.
Seguir activos en el trabajo “proporciona rutina y conexión con la comunidad” y es un aspecto asociado con bienestar físico y mental”. (I)