"Crecí en Internet. Desde Baton Rouge, Louisiana (Estados Unidos), pude ver cosas a las que normalmente no habría tenido acceso si no hubiera tenido una computadora: todos esos diferentes tipos de música y de referencias estéticas. Buscaba moda, lo que para un chico no era necesariamente algo en lo que mis padres querían que me fijara”, escribió el diseñador Christopher John Rogers para la revista Vanity Fair, recordando el origen de su amor por esta industria que el año pasado lo reconoció como Diseñador emergente, premio otorgado por el Council of Fashion Designers of America (CFDA), comparado con el Óscar del mundo de la moda.

Decidido a seguir el camino de la creatividad, se inscribió desde muy joven en clases de bellas artes y se obsesionó con el anime y también por las obras del pintor francés posimpresionista Gauguin.

Sus primeros pasos en el diseño fueron la creación de vestuario para sus personajes de cómics; con telas al azar o hasta bolsas de basura, colocándolas en cierta forma, cualquier idea que pudiera hacer que su visión cobre vida. Fue ese sentido innato de experimentación lo que dio forma a su proceso de diseño.

La cantante Lady Gaga (i) y la ex primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, han elegido a Rogers para sus apariciones públicas.

Chris asistió luego al Savannah College of Art and Design (Georgia), donde lanzó la marca denominada CJR junto a su colección de tesis sénior. Al graduarse, la colección recibió una importante prensa y atención, incluyendo la de la cantante Cardi B. Pronto, también reconocido por la revista Forbes, quien lo destacó entre sus personajes exitosos por debajo de los 30 años (30 Under 30).

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“Me encantan las telas que juegan con la luz, cualquier cosa iridiscente, metálica o brillante; lentejuelas, pero cualquier cosa que juegue con la luz porque se asocia con tener dinero”.

“Algunos de mis profesores en la escuela vieron mi trabajo y pensaron que era de mal gusto. Lo descartaron porque lo último, lo que estaba de moda, era el minimalismo: ser tan rico que ni siquiera tienes que mostrarlo, como The Row (propiedad de Mary Kate y Ashley Olsen). Pero las mujeres que me han inspirado son las que entendieron mi trabajo en toda su complejidad: la primera dama Michelle Obama, Tracee Ellis Ross o Gabrielle Union”, dijo.

De acuerdo con su fundador, la marca Christopher John Rogers existe hoy para crear ropa emocional y sensible con un enfoque en la vestimenta ocasional, dirigida a un cliente con un fuerte sentido de sí mismo. “Entregamos prendas con énfasis en la mano de obra y fabricación estadounidense y un atractivo atemporal, al tiempo que alentamos a nuestros clientes a adueñarse de su espacio y de todo su entorno”.

Antes del cierre por COVID-19 el diseñador iluminó las pasarelas de Nueva York con sus telas iridiscentes, un brillo que se activa con la luz.

En la mira de todos

Su última pasarela en vivo, al igual que la de muchos otros diseñadores, fue en febrero del 2020 durante la Semana de la Moda de Nueva York, donde presentó su colección para Otoño/Invierno. Pero incluso antes de que sus modelos pisaran la pasarela, las miradas ya estaban sobre su trabajo.

‘¿Por qué hay que fijarnos en Christopher John Rogers durante el NYFW?’, tituló la revista Vogue en un artículo previo al inicio de los desfiles. “Me gusta cómo ha intentado entrar en el mundo de la moda a su manera”, dijo para la publicación Elizabeth von der Goltz, directora de compras global de la compañía Net-A-Porter y quien siguió a Rogers por varias temporadas.

“Tantas marcas nuevas que han surgido en los últimos dos años han seguido tendencias similares basadas en lo que están viendo en la calle o en otros actores de la industria. Pero no hay muchos jóvenes haciendo prendas de moda, como la alta costura. Fijándose en la artesanía, en las siluetas o el volumen, Christopher ha sido atrevido y ha tomado riesgos. Está pensando fuera de la caja, lo que lo hizo destacar para nosotros”, agregó.

Y ese sobresalir se extiende a quienes lucen sus diseños. Son prendas hechas para llamar la atención. Rogers lo explica: “Ya sea que alguien esté en el transporte público, se encuentre con sus padres o vaya a una primera cita, quiero que la ropa haga que la persona se refresque y actualice. Ya sea que lo hagan sentir más grandioso o confiado, o tal vez le levanten el animen, quiero hacer ropa que se sienta como una sonrisa o un abrazo”.

Una de las maneras en que Rogers quiere convertir sus creaciones en un estilo que se pueda lucir en cualquier momento y así hacerlo más comercial es poner la “opulencia” en piezas separadas que se puedan usar, por ejemplo, con un jean, sin comprometer así su sentido de la estética.

También alguien podría lucir una falda muy dramática de sus colecciones con solo una camiseta. Su intención es romper esas grandes piezas en otras más pequeñas que se sientan actuales y modernas. Después de todo, en tiempos de pandemia, todos necesitamos un abrazo y sonreír.