El debate sobre la naturaleza de la belleza es en realidad muy antiguo. El percibir y procesar la belleza para muchos es un tema relativo; se basa en los ojos de quien mira, dicen. Sin embargo se ha determinado que la belleza es algo subjetivo y además, tiene su lado científico.

Tenemos siquiera dos regiones cerebrales delegadas para procesar la belleza. Las dos son importantes y tienen su respectiva función; una se responsabiliza de valorar las caras mientras que la otra evalúa los objetos como cuadros, paisajes o rostros.

El poder explicar que algo es bello llega ser algo complicado pero para nuestro cerebro no hay duda. Las sensaciones van mucho de la mano para poder identificar qué nos gusta y qué no. Ese cosquilleo cuando vemos esa persona que nos atrae, llegar o al ver esa película de estreno, no es una casualidad.

El cerebro siempre ha sido hasta la actualidad, un enigma. Y los neurocientíficos de la mano con los psicólogos no se han detenido hasta entender lo más posible cómo el cerebro puede llegar a tratar o procesar la belleza.

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Su trabajo no ha sido en vano puesto que los investigadores de la universidad de Londres (UCL) dicen que se ha logrado confirmar que la apreciación de algo bello para nosotros estimula un sistema de recompensa específica encontrada en la corteza orbitofrontal media, y gracias a ese estímulo es que obtenemos el placer.

A pesar de esto el metaanálisis de 49 estudios enfocados en el tema dicen que no hay una región delegada en la que se procese la información. tenemos dos; una se activa con obras de arte y la otra con los rostros.

Pero ¿Cómo ocurre este proceso en nuestro cerebro?

Se realizaron estudios en una serie de participantes en los cuales se monitoreó su actividad cerebral al momento en que observaban diferentes obras de arte y rostros. Dichas personas debieron expresar la opinión sobre los objetos y personas que observaron, y si estos les gustaron o no.

El análisis arrojó que las caras bellas estimulan el aumento de la corteza prefrontal ventromedial, el córtex y el cíngulo anterior y el núcleo estriado ventral. Por otro lado el ver diferentes obras de arte como esculturas y pinturas no activaba las regiones mencionadas. Por otro lado activa la corteza medial anterior.

Teniendo en cuenta la información anterior, los estímulos de igual forma se generan por medio de la comida, la sexualidad, las películas, etc. Estos estímulos ayudan a la supervivencia y a entender mejor la funcionalidad del cerebro.

El meta-análisis confirmó entonces que la belleza depende sobremanera de cada individuo. Esto quiere decir que lo que le gusta a una persona puede no gustarle a otra. Este análisis por otro lado no ha demostrado formas no visuales de belleza, como por ejemplo la música, ya que esta podría estimular otras regiones.

Aun así las investigaciones prometen continuar puesto que futuros estudios podrían revelar nuevas regiones de estímulo y si están ligados con la cultura o crianza. De esta forma poder entender la mecánica de la belleza. (I)