Las patologías más frecuentes en oftalmología son: los defectos refractivos (miopía, astigmatismo, hipermetropía, presbicia), conjuntivitis alérgica, hiposecreción lagrimal, catarata, pterigión, queratocono y glaucoma, indica el médico Andrés Pólit Hoyos, especializado en esa rama.

“Hay diversos factores de riesgo para las diferentes patologías. El rascado ocular es un hábito muy perjudicial para los ojos ya que puede producir queratocono y astigmatismo irregular; la exposición a luz UV (luz solar sin adecuada protección) produce alteración en la superficie ocular que puede causar la aparición de pterigión e influir en la aparición temprana de catarata. El uso de medicamentos sin prescripción adecuada puede producir glaucoma y catarata como es el caso con los corticoides”, agrega.

Las cataratas se mantienen entre los casos más frecuentes, por ello hay que tener especial cuidado en evitar acciones que pueden producirlas. “Es una patología muy frecuente a partir de los 55 o 60 años. Antes de los 55 años no es tan frecuente y se asocia a otras condiciones o uso prolongado de corticoides, enfermedades metabólicas, entre otras”, indica sobre esa enfermedad que provoca la opacidad del cristalino (lente interno y transparente del ojo) también producida por factores como exposición a la luz ultravioleta y al humo del tabaco.

Médicos oftalmólogos Fernando Pólit Huerta (izq.), Andrés (quien brinda estos consejos) y Joaquín Pólit Hoyos. Los tres atienden en el consultorio Dr. Fernando Pólit Huerta. Foto: Cortesía.

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La cirugía de catarata es la única forma de tratar esta patología, explica Pólit. Existen diversos métodos según la densidad o el grado de evolución de estas. “Hoy en día es la cirugía más realizada en el ámbito universal y con el desarrollo de nuevas tecnologías es una cirugía muy segura y eficaz”.

Es el láser más preciso que existe en la cirugía ocular actual. Es importante recalcar que el láser aumenta la seguridad, precisión y predictibilidad del procedimiento. Con respecto al lente intraocular que se implanta para reemplazar el cristalino, hay diferentes opciones nuevas para corregir los defectos refractivos”.

Considera que el método más moderno es la facoemulsificación asistida con el uso del láser de femtosegundos, que permite realizar varias fases del procedimiento, evitando el uso de cuchillas y disminuye el tiempo quirúrgico y el uso de ultrasonido, lo cual reduce la inflamación postoperatoria. “Es el láser más preciso que existe en la cirugía ocular actual. Es importante recalcar que el láser aumenta la seguridad, precisión y predictibilidad del procedimiento. Con respecto al lente intraocular que se implanta para remplazar el cristalino, hay diferentes opciones nuevas para corregir los defectos refractivos”.

Este método permite programar de forma muy exacta ciertos pasos de esta cirugía que dura entre 20 a 30 minutos. La recuperación dura entre 1 y 2 semanas, mostrando cambios importantes en la visión desde el día siguiente de la intervención.

Pólit recomienda a la ciudadanía protegerse de los rayos solares, evitar por completo el frote ocular, no usar gotas sin prescripción y acudir a control anual con los especialistas.

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Alertas por el COVID-19

La actual pandemia también genera casos que perjudican los ojos, señala el Dr. José Francisco Rivera, también especializado en oftalmología. La conjuntivitis es, por ejemplo, una patología que ha crecido en estos últimos meses como uno de los primeros síntomas relacionados con el COVID-19, refiriéndose a la inflamación de la conjuntiva, la membrana fina y transparente que recubre el interior del párpado y la parte blanca del ojo.

Esta afección también puede ser producida por los ojos secos, una afección producida cuando las lágrimas resultan insuficientes para lubricar los ojos. Los molestos ojos secos, que generalmente producen ardor y picazón, pueden asomarse de manera particular en una habitación con aire acondicionado o después de mirar la pantalla de la computadora durante algunas horas, lo cual resulta común en estos tiempos de pandemia debido al teletrabajo, reuniones virtuales o las clases a distancia. “Cuando vemos una pantalla parpadeamos menos”.

Ahora hay equipos que miden la cantidad y tipo de película lagrimal que estamos produciendo para lubricar los ojos, explica Rivera. “Y podemos corregir los defectos, por ejemplo, con una luz pulsada que se aplica al nivel de los párpados para mejorar la calidad de la película lagrimal. Generalmente se hacen tres sesiones, una cada quince días”.

Las videoconferencias producen un agotamiento al tener menos capacidad de parpadeo frente a la pantalla. Recomendamos a los pacientes que usen lubricantes y que parpadeen para trabajar mejor”.

“Las videoconferencias producen un agotamiento al tener menos capacidad de parpadeo frente a la pantalla. Recomendamos a los pacientes que usen lubricantes y que parpadeen para trabajar mejor”, explica el especialista.

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“En pandemia también hay otro problema debido a la mascarilla. Es la blefaritis, la cual es una inflamación del borde de los párpados”. Se produce porque las bacterias emitidas por la boca suben hasta los ojos, lo cual genera una infección e inflamación.

Rivera recomienda ubicarse la mascarilla en la parte baja de la nariz. “No la usemos tan arriba, así logramos que el aliento no llegue hasta los ojos cuando la persona hable”.

Las cataratas son un caso muy común, coincide Rivera, debido también por la represión de pacientes que no han podido operarse en un sistema de salud colapsado por la pandemia. “La catarata es una de las patologías más frecuentes que nos acompañan desde los primeros tiempos de la humanidad”. El envejecimiento u opacidad del cristalino amerita que se remplace por un lente intraocular artificial que, indica, está disponible para visión lejana, para visión lejana e intermedia, y para visión lejana, intermedia y cercana. “Ahora hay nuevos mecanismos para valorar y obtener mejores resultados en el tratamiento”.

Rivera concluye que en la actualidad las personas deben estar muy atentas al estado de sus ojos, ya que la alta demanda de conectarse al mundo a través de las pantallas de los celulares o las computadoras ha provocado que muchas personas se percaten de que tienen un déficit visual.