¿Qué significa cruelty-free? Más allá de su sencilla traducción, es un concepto que implica que un producto fue desarrollado sin ningún tipo de prueba en animales, mientras que vegano se asegura de que el producto no incluye ningún ingrediente derivado de animales.

La idea va ganando peso sostenidamente en la industria alimentaria, en la moda, en el entretenimiento y muchas otras áreas, incluyendo la cosmética.

PETA, la organización de Personas por el Trato Ético de los Animales, tiene una guía de productos veganos y libres de crueldad, que incluyen marcas muy conocidas, como Dermablend, Milani, Too Faced, Wet n Wild, Urban Decay y Lush. El sitio web de Vegan.com tiene su propia lista de maquillaje y productos para la piel y el pelo.

No todo lo que estas ofrecen en sus tiendas es vegano o cruelty-free, pero han tomado la decisión de dar opciones a quienes quieren guiarse por estos principios.

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En Ecuador, diversas marcas presentan alternativas que siguen los lineamientos veganos. Una de ellas es Botania.ec, creada por Marielisa Marques. “Desde muy joven he tenido múltiples complicaciones con la piel, entre ellas psoriasis, y eso me inclinó mucho a la cosmética natural, que actúa como un paliativo y una ayuda (no existe una cura). Allí nació mi interés”, cuenta.

Marques explica que en la cosmética natural hay varias ramas, algunas incluyen muchos productos de origen animal. Por eso, natural y vegano no son sinónimos, aunque tampoco se excluyen. “La cosmética vegana se distingue porque no acepta ningún ingrediente de origen animal o que provenga de la explotación animal o haya sido probado en animales”.

Botania cuenta con algunas fórmulas veganas, como la mantequilla corporal (manteca de cacao, manteca de karité, aceites de macadamia, argán y aguacate; sin cera de abejas). “Las mantecas vegetales son muy nutritivas”, afirma Marques, “ayudan a recuperar el manto lipídico de la piel. Los aceites como el de jojoba y el karité tienen lípidos muy parecidos a los de la piel humana, y ayudan a calmar la sequedad en personas que tienen psoriasis y eczemas. No es un medicamento”, reitera, “pero sí un alivio”.

Aunque en nuestro país lo vegano comprende un mercado pequeño, las posibilidades se van expandiendo. Una infusión de aceites de alcanfor y cúrcuma funciona como un linimento que ayuda con los dolores musculares. “También están los exfoliantes corporales de azúcar y semillas. Y en cuanto a faciales, hay jabones sin sulfatos y sales, de origen vegetal, como el aceite del árbol de té”. Hay, además, opciones de champú vegano, “sin humectantes animales como la lanolina, que se deriva de la lana de las ovejas”.

El agua micelar (se usa como desmaquillante) puede producirse con hidrolatos o agua herbal, que se obtiene durante el mismo proceso en que se extrae el aceite esencial de las plantas, pero a menudo se desecha. Esta versión, explica la emprendedora, vendría a ser un hidrolato micelar.

“Nosotros fabricamos nuestros productos desde cero”, continúa Marques. “Vigilamos que nuestros ingredientes sean, en su mayoría, nacionales, de procedencia orgánica, que hayan sido recolectados de manera responsable y que no hayan sido tratados con pesticidas. Aplicamos las buenas prácticas de manufactura en todas las etapas; el procesamiento, mezclado, envasado y etiquetado son artesanales”.

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Libre de crueldad: una convicción familiar

Karina Ojeda, con su hermana Ileana y su madre Janeth Palacios, dirigen Natural Blends. “Todos nuestros productos son veganos, y los que produzcamos a futuro también lo serán”.

Empezó en 2014. “Estaba buscando un repelente que no me hiciera arder la piel. Me puse a investigar y encontré una solución que puede prepararse con aceites esenciales”. Unos amigos la pusieron en contacto con la feria Bonaterra. Y así nació la marca.

Queríamos que el proyecto refleje nuestras creencias, mi familia ama a los animales, así que los productos tenían que ser veganos. Empecé a buscar alternativas vegetales o minerales que dan muy buenos resultados”, dice Ojeda, quien anteriormente ha incursionado en la venta de sus productos al peso o al granel, para quienes estuvieran dispuestos a llevar sus propios envases. Es una idea destinada a reducir el uso del plástico.

Al momento, los productos de higiene personal y las cremas hidratantes tienen gran demanda. También tiene acogida el desodorante de piedra de alumbre. “Normalmente hay que humedecer la piedra para usarla, pero en este caso viene diluida y lista para usar en roll-on”, explica Ojeda. Natural Blends ofrece un champú que puede usarse como jabón corporal. “En vez de utilizar queratina, que es de origen animal, usamos aceite de argán y manteca de karité, que son muy buenos para reconstruir el cabello” . Las cremas hidratantes tienen emulsionantes vegetales, no a base de petróleo. “Un tipo es para pieles muy resecas (manteca de cacao orgánico, aceite de argán) y otra versión más ligera (argán y karité). Las diseñamos pensando en nuestro clima”.

Para el equipo, recalca Karina Ojeda, es muy importante tener productos cruelty-free. “No creemos que sea justo que un animal tenga que sufrir con fines cosméticos. Existen alternativas vegetales y minerales que tienen igual o mejor función y son respetuosas con la vida animal”.

Una producción a mayor volumen también permite disminuir el costo de estos productos. Este es el caso de La Fabril, quien cuenta con sus propias plantaciones de palma para elaborar la base del jabón Ninacuro, según explica su vocera Andrea Aguirre.

"La producción de jabón Ninacuro tiene un proceso llamado saponificación, en el cual la glicerina queda en la base 100% vegetal del jabón, obteniendo un producto con mayor suavidad para la piel. Luego pasa a un proceso continuo de finalización donde se adiciona componentes de procedencia vegetal que generan valor agregado, se homogeniza y da forma al jabón cuidando las condiciones físico-químicas y sensoriales del producto. En todo el proceso de producción del jabón no se utilizan parabenos, petroquímicos, sulfatos ni ingredientes animales".

Lo vegano también debe pasar la prueba de calidad

La tendencia de evitar el testeo en seres vivos le parece correcta a la dermatóloga Blanca Almeida Jurado. “En la actualidad, se supone que en todo el mundo occidental, los cosméticos son libres de testeo en animales”.

Pero no nos confundamos, pide la dermatóloga. “Que algo sea de origen vegetal no significa que no podrá producir algún efecto indeseado”. Por ejemplo, la manzanilla, una planta que se ha utilizado siempre como antiinflamatorio, puede provocar dermatitis alérgica de contacto.

De la misma manera, algunas variedades de sábila pueden producir alergia de contacto. “Es muy conocida la dermatitis de contacto por el tinte henna que se extrae de una planta (alheña)”. Inclusive hay alergias a las proteínas de ciertos vegetales y frutas.

“En realidad depende de cada individuo. Factores genéticos o antecedentes de atopia (alergias) a veces tienen reacciones cruzadas”. El laboratorio que elabora el producto debe extraer minuciosamente el principio activo específico de la planta que tiene el beneficio, y presentarlo de una manera purificada. "También el vehículo en el que se ponga el principio activo debe ser hipoalergénico”. Y aún con todas estas precauciones, a la persona con predisposición, el producto menos pensado le puede ocasionar una reacción indeseable, por lo que no es mala idea, antes de aplicar algo en la piel o el pelo, consultar con un médico. (I)