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La cultura, premios y costumbres

"En Ecuador y en muchos lugares se asocia la palabra cultura con las bellas artes, con las creaciones artísticas. Pero la cultura está también presente en la vida diaria".

Foto: redaccion

Cada 9 de agosto, en Ecuador se celebra el Día Nacional de la Cultura y en esta fecha, de forma bienal, la Presidencia de la República entrega el Premio Nacional de Cultura Eugenio Espejo, el mayor reconocimiento que se otorga a los creadores en el país. Este año el galardón concitó la atención de muchos y produjo polémicas y descontentos. En la categoría Literatura sucedió un hecho inédito: por primera vez dos mujeres conformaron la terna, junto con un hombre, pero, finalmente, no hubo quiebre alguno. El Espejo de Literatura recayó en manos de un hombre, como ha sido casi la norma a lo largo de la historia del premio.

Pensaba en esta fiesta en el Día Nacional de la Cultura, mientras se anunciaban los ganadores del Premio de Cultura Eugenio Espejo y constataba que con las categorías de este galardón solo se reconocen las manifestaciones culturales de la ciudad letrada".

En Ecuador y en muchos lugares se asocia la palabra cultura con las bellas artes, con las creaciones artísticas. Pero la cultura está también presente en la vida diaria, en las costumbres, en las creencias, en las tradiciones, en los ritos, en la gastronomía. Cultura es prácticamente todo. Por ejemplo, en el humedal Abras de Mantequilla, en la provincia de Los Ríos, existe una festividad que se desarrolla en septiembre y en marzo, en el marco de la cosecha del maíz. Por supuesto, eso es cultura. Y como este hay más ejemplos.

Los habitantes de Abras de Mantequilla han hecho del maíz, un producto ancestral, cultivado por hombres y mujeres, no solo su forma de sustento, sino un elemento ligado a su vida. Por ello han ideado la Fiesta del Choclo, programa en el que muestran y venden una diversidad de platos elaborados con esta gramínea y algunas sorpresas. El reto es que cada lugareño indague en sus recuerdos, en su memoria, y realice preparaciones que hacían sus mayores y que hoy están olvidadas. O que invente platos.

En la fiesta, además, se efectúan concursos: hay premios para quien presente la mata de maíz más alta, la mazorca más grande y la de más granos. También se elige a la Reina del Choclo y a la Pelusita de Choclo. Las muchachas no desfilan en pasarelas ni se someten al escrutinio de un jurado. Son las familias las que se reúnen y eligen por consenso de entre sus jóvenes y niñas a la Reina y a la Pelusita. Los atuendos que visten ellas para la proclamación están hechos a base de maíz. La falda que la reina lució el año pasado estaba confeccionada con hojas secas de choclo y en la blusa llevaba incrustaciones de granos de maíz.

Es una fiesta rural, en un sector que de verano es una gran alfombra verde, con sembríos de maíz o de arroz, y en invierno se torna un espejo de agua. Este año, por la pandemia, no sé si habrá la fiesta, pero lo que sí habrá en septiembre es la cosecha, pues el campo no ha parado. Ha seguido trabajando con su mismo ritmo.

Pensaba en esta fiesta en el Día Nacional de la Cultura, mientras se anunciaban los ganadores del Premio de Cultura Eugenio Espejo y constataba que con las categorías de este galardón solo se reconocen las manifestaciones culturales de la ciudad letrada. (O)

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