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Calambres en pies y dedos: ¿cómo actuar?

Mientras dormimos, aunque también de día, aparecen dolores inesperados e inexplicables en los músculos de los pies, acompañados de un endurecimiento repentino.

Foto: redaccion

Los calambres que se sufren con frecuencia en la zona de las piernas se deben a diferentes motivos, entre ellos la toma de algunos medicamentos o simplemente a la falta de ejercicio. “Los calambres también pueden ser una indicación de una enfermedad tiroidea”, dice Axel Klein, especialista en ortopedia, cirugía traumatológica y medicina deportiva, además de vicepresidente de la Sociedad Alemana de Medicina Deportiva y Prevención (DGSP por sus siglas en alemán).

Según este especialista de Dresde, Alemania, los calambres pueden acompañar a enfermedades como la diabetes, aunque otras causas se deben a trastornos circulatorios. Las mujeres que utilizan zapatos de tacón o aquellas personas con una baja condición física también están expuestas a sufrir estos espasmos en los que el músculo se contrae de tal forma que resulta casi imposible relajarlo.

Si bien los científicos todavía no conocen por qué ocurren los calambres, sí han determinado tres escenarios en los que se producen más frecuentemente.

El más común es cuando se hay fatiga de los músculos después de una larga sesión de ejercicios o cuando se practica un deporte.

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La falta de hidratación también es una de las principales razones, así como activar de forma repentina el cuerpo tras llevar un estilo de vida sedentario.

¿Qué hacer cuando ocurren?

Lo más inmediato, como se ve cuando los futbolistas los sufren hacia el final de un partido, es estirar el músculo hasta que se relaje. Se puede optar por poner hielo sobre el músculo afectado e ingerir agua o bebidas energéticas para mejorar la hidratación.

Medicamentos sólo serán necesarios en casos extremos si el músculo no responde, pero la recomendación, como explica el sitio del Servicio de Salud Pública de Reino Unido, son los estiramientos y los masajes.
Estimular el flujo de sangre con el movimiento de la pierna también contribuye para aliviar la molestia.

Las mujeres que utilizan zapatos de tacón o personas con una baja condición física también están expuestas a sufrir estos espasmos.

Las primeras pistas

El primer paso es acudir o llamar al médico de cabecera, quien hará las preguntas iniciales para averiguar los motivos de los dolores. Si el médico de asistencia primaria no encuentra ninguna causa para los calambres, derivará al paciente a un neurólogo, quien buscará indicios de daños nerviosos o musculares.

“Es importante preguntar al paciente detalladamente para identificar la medicación o una enfermedad subyacente para poder tratar la causa de los calambres”, dice el profesor Helge Topka, director médico de la Clínica de Neurología y Neurofisiología de Múnich.

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Según el especialista, si no es posible identificar una causa clara de los calambres, se puede iniciar una terapia basada en los síntomas expuestos por el paciente. Los neurólogos pueden, por ejemplo, recetar preparados de quinina para aliviar los calambres independientemente del origen de los dolores.

“Pero estos medicamentos no son la solución definitiva porque pueden tener efectos secundarios graves que a veces pueden poner en peligro la salud” del paciente, dice Topka.

Las bebidas isotónicas (hidratantes) pueden ayudar a aliviar las contracturas.

El magnesio ayuda, pero no cura

El consumo de suplementos dietéticos, como las tabletas de magnesio, es aceptado como un medio para aliviar los calambres musculares, aunque no hay evidencias científicas de que el magnesio funcione a largo plazo. Los atletas son especialmente afectados por los calambres. Esto se debe a que sudan durante la práctica deportiva y eso supone la pérdida de electrolitos. Los especialistas proponen las bebidas isotónicas (hidratantes) como remedio, recordando que “es importante calentar bien antes de practicar deporte.

Hidratación y alimentación

Beber suficiente agua antes, durante y después del ejercicio, en particular cuando se lleva a cabo en condiciones de alta temperatura, también es una forma de reducir el riesgo que aparezcan, aunque la cantidad variará dependiendo de cada persona.

Otro factor es una alimentación saludable y balanceada. En este caso, se resalta la importancia de mantener los niveles correctos de electrolitos en el cuerpo dado su rol como reguladores del sistema nervioso y la función muscular.

En este sentido controlan la generación de impulsos que se considera es lo que puede producir o evitar la contracción muscular que produce los calambres. La recomendación es combinar una dieta rica en sodio (con algunos tipos de queso, remolacha o aceitunas), potasio (banana, patatas o pescado), magnesio (granos de soja o aguacate) y calcio (leche o semillas).

Darse baños en los pies puede ayudar a combatir los calambres frecuentes.

Descanso y calor como prevención

Los calambres en los pies también pueden tener su origen en calzado demasiado apretado o mal ajustado, independientemente de si se es deportista o no.

“Los calambres en los pies o en los dedos de los pies también pueden ser causados por cambios en las articulaciones, especialmente en mujeres y hombres mayores”, asegura Topka.

Es recomendable cuidar más los pies con tendencia a sufrir calambres. El calor, por ejemplo, tiene un efecto agradable. Se recomiendan baños de pies con agua caliente o el uso de cojines rellenos con huesos de cereza. Hay investigaciones que sugieren que beber el agua de la botella de los pepinillos reduce la duración de los calambres. Pero los científicos no están seguros de por qué. El estiramiento sigue siendo lo más recomendado.

No hay que olvidar una rutina más sencilla y popular: levantar las piernas. Esta posición relaja tanto la circulación como los músculos.

Redacción
Redacción

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