La temporada de lluvia acaba de arrancar y con ella llegaron esos impredecibles intervalos de agua con mantos de calor. Por un lado, el aguacero nos obliga a cubrirnos por completo para no mojarnos; por otro lado, las temperaturas siguen siendo cálidas y queremos estar lo más frescos posible.

Parece un acertijo poder vestirse adecuadamente cada mañana, ¿no? Realmente no, porque con un poco de previsión en el armario podemos sobrevivir estos momentos y hasta disfrutarlos.

En primer lugar, paraguas

El paraguas es el escudo de la época lluviosa. No hay discusión.

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Un modelo que está cautivando en el street style es el diseño transparente, porque queda bien con cualquier vestimenta. Además, al ser de vinilo, impide el traspaso de las gotas, como sucedería con un paraguas de tela.

Época de gabardinas

No solemos buscarlas así en las tiendas. Se trata de las chaquetas de trinchera (trench coats), que justamente fueron creadas para resguardarse de los aguaceros. Ni más, ni menos. Se confeccionan de materiales impermeables, son largas hasta la rodilla, y poseen solapas pronunciadas.

Erróneamente algunos la consideran una prenda de frío, porque algunas variaciones incorporan forros especiales, en ciertas regiones. Por otro lado, una prenda que sí es de frío, la parka (un chaquetón a la rodilla, con capucha, bolsillos delanteros, y relleno de fibra para conservar calor) tiene ahora versiones livianas, sin forro, pero igual de resistentes a la intemperie.

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Y chubasqueros, también

Es el término correcto para referirse a los impermeables de superficie plástica. Los chubasqueros (raincoats) típicamente han tenido forma de ponchos, es decir con un solo agujero para la cabeza y el resto de la prenda cae sobre el cuerpo. Actualmente se han reinventado con cortes más típicos de una gabardina.

Tanto las gabardinas, las parkas como los chubasqueros nos permiten vestir de forma cómoda y ligera bajo ellos, sin sentirnos recargados de capas cuando finalice el diluvio y, por tanto, no ahogarnos de calor.

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Botas de agua

Lo ideal para los meses lluviosos son las botas de agua (sí, las de caucho). Aunque en nuestro medio no son comunes en el uso cotidiano, en otros rincones del globo hay una gran variedad de diseños y tamaños, como para cada día. Desde la exclusiva Louis Vuitton, la inglesa Hunter, hasta la accesible Sam Edelman proponen modelos para gustos exigentes, como los botines.

Una alternativa a estas opciones son las botas militares, tipo Dr. Martens. Este tipo de zapatos se ha convertido en un ‘nuevo básico’. Son versátiles, cómodos, y combinan con todo: un traje sporty chic, jeans, vestidos, estampados o lisos. Su suela gruesa y cordones hasta el tobillo protegen los pies de cualquier amenaza.

Recomendaciones finales

Siempre y cuando la previsión diga que habrá lluvia todo el día, o ha llovido toda la noche, provocando calles semiinundadas, las botas son la opción más práctica. Pero si el pronóstico dicta más rayos de sol que chaparrones, cualquier zapato cerrado será más que suficiente.

Si en efecto, las calles están encharcadas, lo mejor será evitar las prendas que lleguen a la altura de los zapatos. Solo se humedecerán y terminarán manchadas. Pantalones y faldas más arriba del tobillo serán los más acertados.

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Fuentes: Elle, Vanity Fair (E)