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Galápagos: ¿Desarrollo urbano en Puerto Ayora?

En los jardines, en la forma de transportarnos, en lo que consumimos y en el tipo de turismo local que ofertamos, que sea siempre de naturaleza, el real potencial de las islas. Es un gran avance que no se utilicen fundas plásticas ni sorbetes, pero podemos ser más innovadores.

"Mi segunda gran sorpresa luego de desembarcar en el pasado, es contemplar el futuro: una pantalla de televisión gigante frente al Parque Municipal. Tal como las de las grandes ciudades". Foto: redaccion

Es mi primer día en Puerto Ayora de la segunda década de un milenio que vuela. Hoy tomo conciencia de su efecto en mis islas todavía encantadas.

Desembarco en el antiguo y diminuto muelle del milenio anterior, cuando había 80 000 visitantes anuales. Durante los últimos meses se ha improvisado su operación, aunque el número de turistas aumentara casi cuatro veces, porque el “nuevo” muelle inaugurado en 2010 nunca funcionó a plenitud y se encuentra cerrado por reparaciones.

A pesar de ser de noche existe un tráfico intenso; pasajeros y pangas se cruzan armando un cuello de botella que es difícil e inseguro sortear. Mi segunda gran sorpresa luego de desembarcar en el pasado, es contemplar el futuro: una pantalla de televisión gigante frente al Parque Municipal. Tal como las de las grandes ciudades. Casi, porque está colocada de manera vertical y la gente bromea llamándola el celular gigante. Reproduce propaganda de hoteles y restaurantes.

A pesar de ser de noche existe un tráfico intenso; pasajeros y pangas se cruzan armando un cuello de botella que es difícil e inseguro sortear. Mi segunda gran sorpresa luego de desembarcar en el pasado, es contemplar el futuro: una pantalla de televisión gigante frente al Parque Municipal".

Sigo caminando por la avenida Charles Darwin. Descubro nuevos locales. Me siento como si yo misma hubiera estado ausente por dos décadas, porque los cambios ocurren a pasos agigantados, esto sumado a mi eterno despiste.

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A pesar de lo alegre e iluminado, no era mi aspiración urbanística para Puerto Ayora. No pretendía itinerarios ofreciendo bares, fiestas, ese globalizado veraneo de sol, playa y reguetón. No me resisto al cambio, o al turismo con base local, sin embargo proyectaba que la oferta fuera distinta, original, consecuente con el medioambiente, tan especial como lo son estas islas de especies únicas y desconocedoras del miedo al hombre.

No me resisto al cambio, o al turismo con base local, sin embargo proyectaba que la oferta fuera distinta, original, consecuente con el medioambiente, tan especial como lo son estas islas de especies únicas y desconocedoras del miedo al hombre".

Los arbolitos del parque están iluminados por focos ledes. Se ve lindo, pero me pregunto si funcionarán con celdas fotovoltaicas. Puerto Ayora quiere ser una ciudad. ¿Por qué no convertirse en una distinta? Un ejemplo de optimización de recursos, llena de plantas nativas, construcciones inteligentes y armónicas, poblada de caminantes y ciclistas, más que de carros, semáforos y

motos. Porque aunque los móviles sean eléctricos, la electricidad se produce en mayor porcentaje por la quema de combustibles fósiles, a través de un generador a diésel; combustible que debe traerse del continente y además es subvencionado.

¿Será muy tarde para retomar los pasos y hacer correcciones? Recuerdo la canción de Fito Páez, ¿quién dijo que todo está perdido?

Confío en que no sea así; confío en la gente, instituciones y organizaciones que todavía dan su corazón.

El nuevo barrio de Puerto Ayora, de tierras que se canjearon con terrenos del Parque Nacional, era la esperanza urbanística de conservación. A pesar de las propuestas y financiamiento, de talleres sobre paisajismo, arquitectura y diseño sostenible, realizados hace una década, hoy también crece caóticamente. Si bien el Mirador fue una gran oportunidad perdida, al menos aliviemos la huella convirtiendo al Puerto Ayora del futuro en una ciudad de carbono neutral y no en un balneario de vallas publicitarias y luces de neón, de los que ya abundan en el mundo y contra los que no podemos competir.

Pongamos orden: En los jardines, en la forma de transportarnos, en lo que consumimos y en el tipo de turismo local que ofertamos, que sea siempre de naturaleza, el real potencial de las islas. Es un gran avance que no se utilicen fundas plásticas ni sorbetes, pero podemos ser más innovadores.

Que esta década, el año nuevo chino de la rata, sea una oportunidad para dar el corazón, con inteligencia, siendo consecuentes y creativos. (O)

nalutagle@yahoo.com

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