Según recuerda la escritora francesa Emilie Lanez, en su libro Noël à Chambord, existía una rivalidad entre Diana y Carolina de Mónaco, que iba más allá de la farándula y portadas de revistas.

En su obra da detalles de una noche de noviembre de 1988, una cena de gala en la que coincidieron el príncipe Carlos de Gales con su esposa Diana y la princesa Carolina de Mónaco.

Los príncipes británicos, con 7 años de matrimonio, llegaron en un helicóptero que aterrizó en los amplios jardines de Chambord y luego de los saludos protocolares, se fueron ubicando en la mesa.

Carlos se sentó a la derecha de Carolina, que en ese entonces estaba casada con Stefano Casiraghi. A medida que empezaron a circular los diferentes platos, el hijo de Isabel II empezó a sucumbir ante los encantos de la mayor de los Grimaldi.

El 9 de noviembre de 1988 Diana conoció a Carolina de Mónaco.

Entre los comentarios que iban y las sonrisas que volvían, también empezó a despuntar el malhumor de Lady Di. La excesiva atención que el príncipe Carlos le dio a la princesa Carolina provocó el enojo de la princesa Diana.

"A medida que avanza la cena, Diana se entrega a su estado de ánimo hosco; una nube de llovizna inglesa parece haberse posado sobre su vestido blanco", relata Lanez.

Lady Di dio por terminada la noche y abandonó la mesa intempestivamente sin decirle palabra alguna a su marido, escoltada hasta su Rolls Royce por el ministro de Cultura francés de ese entonces, Jack Lang. Nunca más volvería a cruzarse con Carolina. (I)