Es imposible asegurar que un matrimonio que recién empieza va a estar protegido contra la infidelidad toda la vida. Se estima que una cuarta parte de los maridos y el 15 % de las esposas cometerán adulterio en alguna etapa de su relación, aunque sus expectativas son mucho más optimistas (solo el 5 % piensa que su pareja le ha sido o le será infiel en algún momento).

Pero, ¿qué es la infidelidad? Su misma definición varía mucho: para algunos solo existe cuando incluye relaciones sexuales, pero para una minoría el solo hecho de sentarse a comer con alguien del sexo opuesto es un acto de traición a los votos matrimoniales. Puede suceder en hogares con problemas o en matrimonios felices y en muchos países es la principal causa de divorcio.

Hay más de una manera de ser infiel y la infidelidad emocional es la más frecuente (puede llegar a afectar a 6 de cada 10 matrimonios).

Esta se desarrolla cuando una persona permite que la frecuente proximidad física de alguien del sexo opuesto en el lugar de trabajo, deporte, hobby, culto u obra social gradualmente vaya invadiendo el territorio de sus vidas privadas y los lleve a tratar detalles íntimos (hablar de su vida en casa, sus insatisfacciones, sus críticas, sus ideales, etc.) en ausencia de su pareja.

Esta dinámica, que puede intensificarse y expandir su alcance a través de las redes sociales, puede crear dependencia y abrirle la puerta a sentimientos más complicados y a la infidelidad propiamente dicha, sobre todo en personas que no están viviendo su mejor momento conyugal.

Llama la atención que, siendo la infidelidad tan importante causa de divorcio, solo tres de cada diez parejas discutan lo que debe interpretarse como tal. Los límites, realistas, deben quedar establecidos y ser respetados desde el comienzo, y deben ser discutidos periódicamente en un ambiente amistoso, de apoyo y de mucho respeto por la seriedad del tema.

Muchas veces podríamos no darnos cuenta de que nos estamos acercando a una zona de riesgo para la fidelidad, porque la objetividad en estas situaciones es algo que se pierde progresiva e inadvertidamente.

Allí convendría preguntarse ‘¿cómo me sentiría yo si mi pareja estuviera en mi lugar?’. Lo ideal sería mantener a la pareja informada continuamente de nuestras actuaciones diarias. La comunicación sincera y permanente es la clave de la prevención. (O)