El Lupus Eritematoso Sistémico (LES), conocido como lupus, es una enfermedad crónica (de larga duración) que causa inflamación, la cual puede provocar daño irreversible en múltiples órganos.

El sistema inmune protege al organismo, en el lupus, el sistema inmune falla y se ataca a sí mismo, a los propios tejidos del paciente, por esto el lupus es una enfermedad autoinmune. Se desconoce la causa exacta de esta enfermedad. “No es posible prevenirla”, menciona la reumatóloga Claudia Vera Barrezueta.

En cambio, la fibromialgia es una enfermedad crónica que causa dolor generalizado, sensibilidad en ciertos puntos específicos, cansancio, trastornos del sueño, depresión, ansiedad, migraña, entre otros síntomas. “No es una enfermedad autoinmune ni tampoco se basa en una inflamación, no es posible prevenirla tampoco”, agrega la doctora Vera.

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El médico reumatólogo Andrés Zúñiga, explica que ambas enfermedades se pueden confundir con otras patologías, debido a síntomas en común como el dolor poliarticular.

La fibromialgia puede ser detectada en medicina general, con una buena historia clínica y examen físico, aplicando los últimos criterios del Colegio Americano de Reumatología, tras excluir enfermedades similares. No hay prueba que la diagnostique. En cambio, en el lupus la detección es compleja y debe ser hecha por un reumatólogo.

Luis Zurita, jefe del Servicio de Reumatología y director de docencia del Omni Hospital, explica que la detección del lupus se realiza con apoyo de exámenes de laboratorio, de forma especial anticuerpos antinucleares, anti-Dna y complemento. Para el especialista es fácil diferenciar entre las dos, “el principal problema se da cuando ambas enfermedades coexisten”, puntualiza el médico.

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Tratamientos y cuidados

En el lupus, los tratamientos dependen de los órganos afectados. Casi todos los tratamientos utilizados son inmuno-moduladores y requieren controles periódicos con el reumatólogo. 

“No es una enfermedad curable, es una enfermedad crónica como la hipertensión arterial o la diabetes mellitus”,

refiere el médico Zúñiga, por esta razón el objetivo del tratamiento es controlar la enfermedad y que los síntomas no se hagan presente.

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En la fibromialgia, en cambio, el objetivo es el control del dolor. También puede convertirse en una enfermedad crónica si se deja el tratamiento que incluye ejercicio y medicación neuromoduladora para el dolor. La psicoterapia también está dentro de los tratamientos que dan las guías de esta enfermedad.

Vera coincide en que ambas enfermedades son crónicas y no tienen cura. En el caso del lupus se han presentado muchos avances, existen en la actualidad distintos medicamentos disponibles, entre ellos: antiinflamatorios no esteroides, corticosteroides, hidroxicloroquina, inmunosupresores (metotrexato, azatioprina, mofetil micofenolato, ciclofosfamida) y los biológicos (rituximab y belimumab). 

El tratamiento de la fibromialgia incluye terapias no farmacológicas (ejercicio físico, psicoterapia) y farmacológicas (antidepresivos, pregabalina, analgésicos). C.G.S.

 

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