Si alguna vez sintió mucho ardor al quemarse un dedo con la plancha o le salpicó agua caliente, imagínese sufrir una lesión o daño mayor que afecta en ocasiones tejidos u órganos profundos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que las quemaduras causan aproximadamente 180.000 muertes al año y, en su mayoría, tienen lugar en los países de ingreso bajo y mediano, especialmente en el ámbito doméstico y laboral.

En Ecuador y Latinoamérica el mayor número de quemaduras son provocadas por líquidos calientes o escaldaduras y generalmente se usan métodos caseros como tratamiento prehospitalario lo que conduce a la infección de la lesión, según la cirujana plástica y reconstructiva Priscilla Alcócer Cordero, FACS y vicepresidenta de la Federación Iberolatinoamericana de Quemaduras (Feilaq). “Una injuria por quemadura es una de las lesiones más severas y dolorosas que el organismo debe contrarrestar. El trastorno físico que causa desencadena secuelas cicatriciales y psicológicas, lo que comprende un costo económico, social, pérdidas humanas y discapacidades”.

Pero, agrega, no habrá quemaduras, si las campañas de prevención dirigidas a los miembros del hogar, compañeros de estudio o trabajo, clientes, asistentes comerciales, entre otros, son practicadas de manera efectiva. De ahí la importancia de conmemorar el Día Internacional para la Prevención de Quemaduras el 26 de Octubre.

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Si la quemadura es provocada por sustancias químicas comunes como, por ejemplo, lejía, ácido muriático o derivados del petróleo pueden producir quemaduras profundas; y como medida emergente se debe lavar el área afectada con abundante agua, a fin de frenar la acción del químico.

Atención urgente

“Un paciente con quemadura debe ser atendido en forma urgente y dependiendo de la etiología o agente causal provocado será el tratamiento específico prehospitalario y hospitalario”, asegura el doctor Carlos Márquez Zevallos, presidente de la Fundación Ecuatoriana de Quemaduras y Clínica de Heridas (Ecuaquem).

Si la lesión, agrega, es por escaldadura o líquidos calientes, se la debe lavar inmediatamente con agua y no aplicar ninguna sustancia, líquido o alimento, ya que producirá una infección.

Si la quemadura es eléctrica, dice, hay que determinar si fue originada por alta o baja tensión, siendo el daño de tal gravedad que lleve a la muerte del paciente. En este caso se requieren técnicas de resucitación cardiopulmonar, luego de lo cual se tratará la lesión.

Y si es provocada por sustancias químicas comunes como, por ejemplo, lejía, ácido muriático o derivados del petróleo pueden producir quemaduras profundas; y como medida emergente se debe lavar el área afectada con abundante agua, a fin de frenar la acción del químico.

En cualquiera de los casos, señala Márquez, el paciente debe ser conducido a un hospital o clínica, para ser evaluado por un cirujano plástico experto en quemaduras.

Tratamiento cicatricial y alimentación

El paciente con quemaduras, dice el cirujano plástico y reconstructivo Galo Chacón Pazmiño, requiere una alimentación hipercalórica e hiperproteica, es decir, alta en calorías y proteínas para poder restituir el gasto intenso que tiene su organismo para reparar el daño en la piel.

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“Se alimenta cinco veces al día de forma oral si puede hacerlo y de requerirlo, un complemento de alimentación enteral con fórmulas nutricionales por sonda nasoenteral en estómago o duodeno. Incluso con fórmulas parenterales intravenosa a través de una vía central. Ingieren proteína animal (carne, pollo, pescado blanco, huevo) , vegetales, carbohidratos y frutas. La sardina y los pescados negros y no se recomienda porque pueden dar reacciones alérgicas”.

La cirujana plástica y reconstructiva Priscilla Alcócer Cordero, FACS y vicepresidenta de la Federación Iberolatinoamericana de Quemaduras (Feilaq) explica que una quemadura deja como secuela una cicatriz que será diferente de acuerdo al tipo de piel, localización y ubicación; en ocasiones afecta la movilidad de la zona lastimada.

Entre los cuidados postoperatorios el paciente necesita reposo relativo, cuidado de vendajes, si los tuviera, prevención solar y alimentación sana.

Una vez que la lesión está cicatrizada, se deberá iniciar el tratamiento preventivo cicatricial que consistirá en:

Presoterapia: se usa lámina de silastic o silicona, a fin de ejercer presión sobre la cicatriz por lo menos durante 12 horas, pues ayudará a prevenir o reducir el grosor existente.

Prevención de trastornos funcionales retráctiles y disfuncionales mediante una adecuada rehabilitación, fisiatría y trajes de presión de tela licra elaborados a la medida. Son útiles también para ejercer presión permanente sobre la cicatriz y así reducir el grosor y tenga mejor aspecto.

Hidratación de las secuelas cicatriciales con moderado masaje. Es para que la cicatriz no sea áspera y se lesione.

Uso de protección solar.

Revisión cada 3-6 meses.

Cuide a los niños

Hay que evitar que los niños sufran quemaduras en el hogar. La pediatra Margot Orellana da las siguientes recomendaciones:

*No permita que los niños entren a la cocina.

  • Asegure la cocina a la pared.
  • Use preferentemente las hornillas de atrás.
  • No dejar recipientes con líquidos calientes en mesas, mesones, piso.
  • No servir alimentos calientes (o podría decirse: sirva alimentos tibios o fríos).
  • No dejar objetos calientes (puertas de hornos, planchas) al alcance de los niños.
  • Mantener instalaciones eléctricas en buen estado.
  • Cubrir tomacorrientes con muebles o protectores.
  • Guarde toda sustancia inflamable, tóxica o corrosiva en lugares altos (fósforos, cloro, desinfectantes, ácidos, diluyentes).
  • No asignar tareas peligrosas a niños y adolescentes.

Grados de quemaduras

El tiempo de recuperación de un paciente luego de sufrir una quemadura dependerá del tipo de agente que la provocó y cuánto tiempo estuvo expuesto a este, lo que determinará la profundidad de la lesión y su extensión.

Prevención en niños

Según la pediatra Margot Orellana Vásconez, hay que identificar los factores de riesgo que pueden provocarles una quemadura. “Se pueden evitar asegurando el entorno, y si se produjo la lesión, actuar de forma adecuada para no agravarla”.

180.000 muertes al año se producen en el mundo a causa de quemaduras en ambientes domésticos y laborales.