El expresidente Alfredo Baquerizo Moreno fue un ferviente defensor de la educación como pilar para el desarrollo del país. Él dijo: “Que el libro no resulte un estorbo, un perjuicio; que de nuestras aulas salgan jóvenes educados de modo que tengan la confianza de su fuerza y de su triunfo en cada uno de los pasos que den hacia adelante por caminos que sigan o descubran…”.

Esa cita es extraída del libro Alfredo Baquerizo Moreno: Busca la felicidad y la grandeza en tu propia perfección, escrito por su tataranieto, César Baquerizo Arosemena, quien con esta obra busca apoyar a ese gran propósito que planteó su ilustre antepasado en el área de la formación de niños y jóvenes, ya que allí precisamente persisten serias debilidades.

“Lastimosamente, los centros de educación exhiben un vacío importante en su pénsum con la ausencia de materias que evocan los valores nacionales”, opina César. “Escribí este libro no para que la gente aprenda de historia, sino para ayudar a recuperar los valores de cívica y ética, que se han perdido con el tiempo”.

Publicidad

Ese es el aporte de este ingeniero civil de 41 años, dedicado a la construcción, pero que entregó las noches y los fines de semana de este último año a elaborar este trabajo que, considera, es su colaboración para que la sociedad recuerde a un hombre “con una inteligencia superior y de un pensamiento profundo”.

Esto resulta necesario, agrega, en estos tiempos en que la sociedad muestra mayormente seres humanos egoístas y corruptos. “La gente joven, viendo los ejemplos de personas reales, deben darse cuenta de que sí es posible actuar de manera honesta”.

A pesar de que Alfredo Baquerizo Moreno es su antepasado, César aprendió a conocerlo recién cuando comenzó a escribir el libro. Así aprendió detalles importantes de su carácter. “Alfredo Baquerizo Moreno era una persona entregada a la paz, la justicia y la libertad. Por ello era muy respetado hasta por sus opositores”, dice. Esta postura hacia la armonía se impuso en tiempos en que el planeta vivía serios conflictos, ya que durante su primera presidencia (1916-1920) el planeta era sacudido por la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Mientras, en su segundo mandato (1931-1932) le tocó gobernar en medio de la gran depresión mundial.

Publicidad

Publicidad

 

Pensamientos aún vigentes

El autor del libro prefiere que el expresidente hable, para lo cual recomienda especialmente revisar sus discursos, muchos de ellos improvisados, como este extracto pronunciado el 16 de enero de 1911 ante el Comité Electoral Universitario: “¡Oh, jóvenes! Si no queréis ser como sombras, como sueños, sed pensamiento; y a la vez, sed grandes por el pensamiento, si queréis ser buenos e inmortales (…). Por la palabra, por el pensamiento, y no por la espada, desde la cátedra, desde la tribuna, desde el periódico, desde el libro (…). Para vosotros, pues, como para mí, el mundo es algo más grande, algo más noble, algo más humano y si queréis divino, que una fábrica de cheques, que una forja de espadas”.

Publicidad

Alfredo Baquerizo Moreno es recordado por haber sido el primer presidente que a través de su visita reafirmó la soberanía de Ecuador sobre las islas Galápagos; también continuó la obra del ferrocarril y ayudó a erradicar la fiebre amarilla con la colaboración del sabio japonés Hideyo Noguchi y la Misión Rockefeller. Pero César Baquerizo Arosemena desea, además de todo aquello, relievarlo como un necesario profesor de cívica y ética -y una inspiración- para nuestra generación. (M. P.)