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Ambiciones globales: Moda latina en Nueva York Fashion Week 2018

Una visión de cómo surgen los estilos que nos acompañan, los que buscan hacer tendencia y finalmente los que se convierten en las piezas que llegan a las perchas y a nuestros armarios.

FDLA convocó a creativos latinos al calendario de la semana de la moda de Nueva York. Aquí, los diseños de Érika Luz inspirados en ‘cholas’ bolivianas. Foto: Cortesía Celeste Godoy, www.celestegph.com (@celestegph) Foto: redaccion

Inspirarse en moda muchas veces es buscar referentes en otras geografías. Las autoridades en este tema son cuatro: París, Milán, Londres y Nueva York, ciudades tradicionales en celebrar semanas de la moda y líderes de las tendencias globales a nivel artístico y comercial.

Desde estas urbes emergen las pautas para armar el rompecabezas que conforma nuestro vestuario en las próximas estaciones. Pero las influencias que reciben estas metrópolis no se limitan a una sola corriente, o eso tratan, para contrastar el dominio de artistas mainstream.

Por ejemplo, la última semana de la moda neoyorquina, para la primavera-verano 2019, estuvo plagada en buen sentido de creativos asiáticos, como recogimos en una nota anterior. Siempre puede llegar a ser una ventana para nuevas marcas, nombres y expresiones de estilo.

 

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Propuesta de James 113 by Diego Domínguez. Foto: Cortesía Celeste Godoy www.celestegph.com (@celestegph)

 

La empresaria dominicana Albania Rosario tomó esta posibilidad y la convirtió en una oportunidad para Latinoamérica. Desde hace 10 años celebra Fashion Designers of Latin America dentro del calendario del New York Fashion Week. Se trata de una plataforma que reúne a diseñadores latinos y los proyecta en el encuentro de moda más importante del continente. Y el más competitivo.

“No queremos competir con los diseñadores internacionales que lideran el calendario del NYFW”, empieza Albania en la presentación del FDLA de esta temporada celebrado en el auditorio de Google, ubicado casi en los límites del barrio Chelsea.

Pero, en definitiva, la meta sí es llegar al mismo nivel de audiencia. “Que los latinos estemos en las pasarelas internacionales. FDLA se caracteriza por la diversidad. Nuestra cultura latina cuenta su historias a través de la moda, como sus costumbres y sus técnicas al crear vestuario”.

Pamela Alarcón, de Bolivia, representó este espíritu desde su vestimenta personal hasta en sus creaciones. Su colección llevó los colores y texturas andinas en piezas contemporáneas. Pamela, directora ejecutiva de la semana de la moda boliviana, también presentó en Manhattan los diseños de su compatriota Érika Luz, inspirada en las ‘cholas’ de La Paz.

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El diseñador colombiano Edwing D’Angelo se despidió comentando “es difícil para los latinos abrirnos camino en esta industria, necesitamos más de este tipo de proyectos”. A inicios de este mes, FDLA llevó a otro grupo de creativos a Dubái.

Inspiración para Ecuador

Quienes lucimos la moda en esta región justamente recibimos una gran influencia de estilos norteamericanos y europeos, reflexiona Alejandra Onofre, diseñadora de modas de almacenes De Prati.

Pero, al mismo tiempo, las tendencias globales son moldeadas a nuestras necesidades y estilos de vida. Así se construye una identidad de vestuario, gracias a que cada vez más hay espacios donde hombres y mujeres estamos dispuestos a discutir la moda.

“Hay una preparación mayor en las nuevas generaciones pendientes en las novedades, que buscan capacitarse y profesionalizarse en este rubro”, agrega Soledad Ponce, gerente senior de Marketing. Se refiere a personajes que aunque no son diseñadores ni generan moda, imponen estilos y los demás empiezan a seguirlos como referentes. Son los influenciadores digitales, quienes se han convertido en diseñadores de estilos para diferentes comunidades de consumidores.

De acuerdo con la experiencia de esta marca, hay dos tipos de comportamiento para el consumidor de moda ecuatoriano: unos son tradicionales y conservadores y otros, más arriesgados, pendientes de tendencias.

“La influencia europea es muy importante para los dos, en especial España, que ha liderado en el desarrollo del diseño pret a porter, ‘listo para llevar’, basado en grandes colecciones listas para consumirse”.

Construir una colección

Tomando en cuenta estos hechos, la vestimenta que llega a las perchas locales atraviesan un complejo proceso de investigación que busca satisfacer nuestros gustos y aspiraciones. El desarrollo de una colección inicia de uno a dos años antes de que las prendas lleguen a la tienda, explica Alejandra.

Empieza, por lo general, con un pronóstico de tendencias generado por herramientas de investigación y análisis de moda que condensan la información de las pasarelas y mercados extranjeros relevantes. Estos recursos conocen, antes de nosotros, lo que nos gustará vestir aunque todavía no exista. Se trabaja con una visión a futuro.

Incluso se realizan viajes de observación en ferias de insumo o productos, semanas de la moda y recorridos de escaparates (visual merchandising). De esta manera, puede observar cómo las predicciones se materializan tanto a nivel de alta costura, en estilos callejeros (street style) y en las vitrinas comerciales.

Finalmente, se bosquejan varias propuestas de diseños, las cuales se producen en conjunto con los proveedores. El producto llega a las tiendas donde se recibe la retroalimentación de los clientes y el ciclo vuelve a empezar.

“El mercado de la moda evoluciona rápidamente. Eso también provoca tendencias emergentes”, puntualiza Alejandra. “Como los estilos provenientes de los festivales musicales, tipo Coachella. Duran un poco más de un mes, pero uno ya sabe que en ese periodo serán los más apetecidos”. (G.Q.)

Redacción
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