Película ecuatoriana aspira al Óscar sin guion ni actores

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La última expedición tuvo lugar a fines del 2017 en la selva de los Llanganates. Duró 30 días.
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Luis Felipe Fernández-Salvador y su hijo Pipe son los protagonistas de esta historia que se enmarca, según su mentalizador y director principal, en el cine real, ya que no tuvo guiones ni actores ni sets de grabación.
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Andrés Fernández-Salvador, la primera generación de estos exploradores, falleció el año anterior a los 92 años de edad. Él es la gran inspiración de esta historia de perseverancia y lealtad hacia los sueños.
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La película comienza con una animada escena fluvial en la cual Luis Felipe papá invita al público a admirar esta cinta puramente ecuatoriana.
Moisés Pinchevsky
7 de Octubre, 2018 - 00h00
7 Oct 2018 - 00:00

Dice que no es cineasta. Tampoco le interesa. “No tengo ninguna formación en cine; es más, esta es la primera película que dirijo y también la última. Hice esta porque nadie quiso encargarse totalmente, porque les parecía un proyecto imposible. Y tuve la obsesión de lograr algo que todos me decían que era imposible”, dice Luis Felipe Fernández-Salvador y Campodónico, guayaquileño de 36 años que, a pesar de su ausente vocación hacia las artes escénicas, es el director de la película ecuatoriana que actualmente compite para ser nominada a la categoría de Mejor película extranjera en la edición 91 de los premios Óscar: A Son of Man.

La cinta se grabó sin guion ni actores ni estudios de grabación. Es “cine de realismo fantástico”, dice el también protagonista que en esta historia emprende, junto con su hijo adolescente, una expedición en la selva de los Llanganates para hallar la última pista que podría llevarlos a encontrar el tesoro de Atahualpa, supuestamente oculto por Rumiñahui. Y también muestra un universo de realidades fantásticas que mezcla leyendas, propósitos que parecen insólitos, conflictos familiares, personajes increíbles (mucho ojo a la bella Lily van Ghemen) y una fotografía que muestra con poesía la maravilla de la naturaleza ecuatoriana.

Quise inmortalizar a personas reales con experiencias reales, con sentimientos reales, pero con una estética idealista posmodernista y una narrativa inmersiva”, Luis Felipe Fernandez-Salvador.

“La película nace hace diez años por el miedo a perder a mi padre, quien fue mucho más que un padre (falleció en el 2017, a los 92 años)”. Su progenitor fue Andrés Fernández-Salvador y Zaldumbide, expropietario de The Tesalia Springs Company, embotelladora de Güitig, pero sobre todo fue un audaz explorador que buscó ese tesoro por 70 años, impulsado por una obsesión emocional –muchas veces incomprendida– que lo llevó a encontrar en las expediciones su muy personal versión de la felicidad. Ese mismo entusiasmo heredó su hijo menor, Luis Felipe, convirtiéndose ambos en un dúo de aventureros que emprendió diversidad de viajes con ese propósito.

Cine de realismo fantástico

La película A Son of Man, producida por Paracas Independent Films y codirigida por Pablo Agüero, tiene una importante cuota de innovación. Para comenzar, ¿qué es eso de cine de realismo fantástico? “Quise inmortalizar a personas reales con experiencias reales, con sentimientos reales, pero con una estética idealista posmodernista y una narrativa inmersiva”. Ese propósito lo llevó, según indica, a haber creado un nuevo género. “En el cine no existe la realidad. Todo lo que está en el cuadro pertenece a una realidad cinemática. Me dije: voy a crear una nueva realidad cinemática. Me regí a las reglas del cine documental, pero con la visión estética y narrativa del cine de ficción”, indica el director y autor, también conocido como Jamaica No Problem.

Pero esta innovación no ha sido bien recibida, ya que desde los inicios sintió oposición de algunos cineastas ecuatorianos que calificaron este propósito como una “vanidad de niño rico”, un capricho que restaba valor al método tradicional de filmar películas. Las personas no entendían que Luis Felipe no quería hacer cine, sino contar una historia audiovisual a su manera, de manera empírica y espontánea, con sus ideas muy personales y tomando decisiones que también apuntaban a que la historia no se quede como un proyecto personal, sino que sea atractivo para el público masivo. “La película tenía que ser extremadamente comercial”.

Respaldo de 6 premios Óscar

Y para lograrlo solicitó el apoyo de expertos del cine internacional que, en conjunto, han ganado seis premios Óscar en el pasado: Gustavo Santaolalla, productor musical argentino con dos Óscar (Babel, 2006, y Brokeback Mountain, 2007); Benjamín Echazarreta, director de fotografía de Una mujer fantástica (Chile), ganadora del Óscar a Mejor película extranjera en 2017; Guillermo Navarro, director de fotografía de El Laberinto del Fauno (España), que recibió una estatuilla en 2007; Nicolás Becker, diseñador de sonido de cintas como Gravedad (Mejor película en 2013); Guillaume Rocheron, miembro del equipo de efectos especiales que obtuvo ese premio en el 2012 por Life of Pi, y también contó con la asistencia del mismísimo Robert Blalack, ganador del Óscar por efectos especiales en la película original de Star Wars (1977).

Ya creado el estilo narrativo y conseguido la ayuda de quienes considera los “padrinos” de su película, quedaba por resolver otro detalle importante: el aspecto técnico, ya que la grabación en exteriores selváticos demandaba el manejo de cámaras bajo condiciones difíciles. Pero pudo resolverlo con el uso de cámaras de cine manejadas a control remoto, intervenidas por él y su equipo, llegando incluso a improvisar una versión voladora de steadycam (cámara estabilizada, para lograr imágenes con movimientos fluidos). “Quisiera buscar su industrialización en un futuro para empujar el género como una gran herramienta para el cineasta independiente, porque por ahora es algo artesanal”, con drones.

Todos estos desarrollos generaron una gran inversión que puede considerarse ajena a la producción de la película en sí. “Fue un largo proceso de prueba y error”. Por eso indica que la grabación del filme solo costó una fracción de todo el dinero invertido, “el mayor gasto provino de la fase experimental para la creación de este género de cine de realismo fantástico”.

Por ello considera necesario publicar a futuro un manual que detalle paso a paso el proceso recomendado por Luis Felipe para que cualquier cineasta pueda aprovechar lo aprendido de esta experiencia. “Cualquier otro cineasta podría hacer esta misma película por quince veces menos de lo que nos costó, porque todo lo necesario para hacerla ahora ya está desarrollado”. Aunque considera que filmar y producir una buena película es un “milagro” debido a la dificultad.

Pipe, el joven aventurero

Esta cinta ecuatoriana estaba planeada originalmente para ser protagonizada por el padre de Luis Felipe, Andrés Fernandez-Salvador y Zaldumbide, pero su debilitada salud impidió que se integrara a la expedición principal en los Llanganates, cumplida el año anterior (las otras salidas a la selva fueron en 2012, 2013 y 2015). Entonces emergió como coprotagonista y narrador Luis Felipe Fernández-Salvador y Boloña, de 18 años, hijo del director y tercera generación de esta familia de exploradores.

Llegó un momento en que me acosté en el suelo y dije: Mátenme, porque ya no camino más. Así pasé como media hora, hasta que Manri (miembro de la producción y amigo de la familia) me dijo: No te vamos a matar, pero ellos sí podrían hacerlo”, Pipe Fernandez-Salvador.

Pipe, como es conocido, reside en Estados Unidos cursando una beca como futbolista. Pero durante la historia se convierte en el hilo conductor de toda la serie de acontecimientos que lo extraen de su internado para viajar a Ecuador y ocupar su lugar como heredero de una tradición familiar de buscadores del tesoro.

La expedición del año anterior, que duró aproximadamente 30 días de filmaciones en la selva, fue una experiencia abrumadoramente extenuante para Pipe, según confiesa por vía telefónica, pero lo ayudó a entender mejor este estilo de vida que escogieron su padre y abuelo. “Todo era nuevo para mí. Yo no sabía nada de la industria del cine ni de ser actor. Fue bastante fuerte, pero al final valió la pena”. Él se considera afortunado de llevar ese legado familiar, aunque acepta que no se siente tan aventurero como su papá y abuelo. “Pero después de todos estos años de hacer la película, de expediciones, de la búsqueda del tesoro, estoy más cerca de ese mundo”.

Pipe agradece también que la película lo haya unido aún más a su padre, con quien siempre había mantenido una buena relación, pero algo a la distancia, ya que él ha crecido mayormente en Estados Unidos, mientras que su progenitor reside entre Guayaquil y París. “El tiempo que pasamos juntos nos acercó más”.

Esos fueron parte de los aspectos que agradece, pero también hubo momentos que lo llevaron casi al colapso, especialmente en la última expedición, con caminatas que parecían interminables. “Llegó un momento en que me acosté en el suelo y dije: Mátenme, porque ya no camino más. Así pasé como media hora, hasta que Manri (miembro de la producción y amigo de la familia) me dijo: No te vamos a matar, pero ellos sí podrían hacerlo”. Y le señaló con el dedo a un par de pumas (madre y cachorro) a cierta distancia, luciendo sus ojos brillantes en una tarde que ya se convertía en noche. Pipe se levantó y se fue corriendo. Así fue filmar en la selva.

La expedición le dejó esa anécdota, entre otras más que experimentó en las 600 horas de grabación que realizaron en la selva de los Llanganates, sin guion, solo con la intuición del director principal para detonar las emotividades de los protagonistas, ninguno de ellos actores, simplemente gente real en un propósito más verdadero aún.

Si te enamoras de la búsqueda, encontrarás el tesoro”, Luis Felipe Fernandez-Salvador.

Enamorarse de la búsqueda

“El verdadero tesoro es el estilo de vida, es esa representación de la búsqueda de lo imposible, de lo desconocido que tiene el ser humano”, indica Luis Felipe como la consigna que le dejó su padre. “El tesoro de Atahualpa se ha vuelto una búsqueda simbólica de la verdad y del origen. La única manera de lograr una meta imposible es enamorándote de la búsqueda, no del objetivo”, indica Jamaica No Problem. “Si te enamoras de la búsqueda, encontrarás el tesoro”.

Proyección: La película sería estrenada en los cines de Ecuador antes de fin de año. Y en el exterior, a inicios del 2019.

Contacto: pe@paracasfilms.com                

 

La representante oficial del Ecuador busca apoyo para promoción

El 31 de agosto, la Academia de las Artes Audiovisuales y Cinematográficas del Ecuador anunció que la película 'A Son of Man. La maldición del tesoro de Atahualpa' había sido seleccionada como el largometraje que representará al país en el 2019, para optar a una nominación en la categoría Mejor película en lengua extranjera, en la edición 91 de los Premios Óscar.

Calé Rodríguez, expresidente y asesor de esa entidad, indica: “Es un filme que, para comenzar, tiene una factura técnica impecable. El montaje, la impresionante imagen y el sonido envolvente, trasladan al espectador a un universo de paisajes, formas, situaciones, texturas y atmósferas exóticas, en un estilo muy diferente a los filmes que están generalmente en esta competencia. La película está narrada desde la óptica de un extranjero, lo que provoca empatía natural de audiencias internacionales hacia la experiencia reproducida en la pantalla. El filme explora temas universales y usa iconografías específicas que logran que la gran mayoría de los espectadores se identifique con los personajes y el argumento”.

Como otra gran fortaleza de este largometraje, el experto agrega que es su gran músculo profesional detrás de cámaras, ya que figuras de gran renombre están en la producción ejecutiva, todos ganadores de premios Óscar. “Todo esto crea un ambiente propicio para generar una gran campaña de marketing entre los académicos de Hollywood, que son quienes finalmente seleccionan los ganadores de los premios”.

La propuesta es que los patrocinadores se acojan a una disposición de la Ley Orgánica de Régimen Tributario Interno (LORTI), que permite la deducción del impuesto a la renta por 'los aportes privados para el Fomento de las Artes y la Innovación en Cultura realizados por personas naturales o sociedades, siempre que no sea superior al 1% de los ingresos anuales percibidos en el ejercicio fiscal anterior'”.

La película debe emprender ahora un proceso de promoción en Los Ángeles para invitar a que sea vista por los 7.000 miembros de la Academia de Estados Unidos, quienes seleccionarán a los once nominados finales, cuya lista se anunciará a inicios de diciembre. Hasta ahora, Luis Felipe Fernandez-Salvador (Jamaica No Problem) se ha hecho cargo de todos los gastos, solo con una excepción: el alcalde Jaime Nebot le brindó un apoyo económico destinado a cubrir algunos gastos relacionados a la producción. Y el Gobierno Nacional no se ha pronunciado al respecto. Por ello, el director principal se encuentra en una campaña para conseguir auspiciantes que colaboren en la promoción con miras a ser nominada para el Óscar 2019.

La propuesta es que los patrocinadores se acojan a una disposición de la Ley Orgánica de Régimen Tributario Interno (LORTI), que permite la deducción del impuesto a la renta por “los aportes privados para el Fomento de las Artes y la Innovación en Cultura realizados por personas naturales o sociedades, siempre que no sea superior al 1% de los ingresos anuales percibidos en el ejercicio fiscal anterior”.

Película ecuatoriana aspira al Óscar sin guion ni actores
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2018-10-07T15:12:21-05:00
La cinta A Son of Man, que sin guion ni actores narra la obsesiva búsqueda del tesoro de Atahualpa, es la representante ecuatoriana para competir por una candidatura al Óscar. Se estrenará a fines de año.
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