Hace poco más de 10 años, Gladys Gutiérrez salió de su natal Quevedo a vivir en el sur de Guayaquil por una oportunidad laboral en el Puerto Principal.
En los años asentada en el sector de La Floresta, este 2026 fue el primero en el que tuvo que salir con un cambio de ropa extra para movilizarse al trabajo debido a que, por efectos de las lluvias, un tramo de la avenida 25 de Julio se anegó completamente. Hasta esa calle camina a diario para tomar el expreso.
Según Gutiérrez, en este año por primera vez vio la avenida convertida en un río y a los vehículos formando ‘olas’ al circular. “Tuve que salir con doble ropa, con otra muda porque el agua me llegaba más arriba de la rodilla. Me asusté, pensé que el sur se salvaba de las inundaciones”, manifestó.
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Para la mujer, si bien las lluvias han generado estragos en otros años, no habían sido tan palpables hasta la lluvia del pasado 18 de febrero.
Tramos de la avenida 25 de Julio acumularon líquido, lo que impedía la movilidad de peatones y de ciertos vehículos. Este sector junto al de Siete Lagos y Las Tejas, también en el sur, se anegaron con las últimas lluvias. Para los moradores, estas zonas no registraban inundaciones, a pesar de los temporales.
“Siempre habíamos visto que en el norte era todo, pero ahora el sur también y esto complica todo”, manifestó Ronald Aguirre, quien vive en el sector de Las Esclusas.
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En Guayaquil hay 44 señaléticas preventivas instaladas que orientan a la ciudadanía sobre la posibilidad de anegaciones. La señalización vertical está en áreas propensas a la acumulación de líquido durante eventos lluviosos.
Las zonas están repartidas entre el norte, noroeste, suburbio y sur de la urbe. Tramos de la vía a Daule, Francisco de Orellana, avenida Barcelona figuran entre los puntos.
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Sin embargo, este alcance puede ser superior. Segura EP, tras los monitoreos constantes durante este temporal, calcula que hay 101 puntos en la ciudad que se han inundado por la acumulación de basura. De esos sitios, 27 se han anegado debido a la presencia de basura y marea alta.
En este nuevo grupo, por ejemplo, figuran sectores como Siete Lagos, que en años anteriores no registraba inundaciones. Así como zonas en la vía Perimetral, suburbio y sur de Guayaquil.
Guayaquil, una ciudad ‘esponja’
Las inundaciones que se registran durante el invierno en Guayaquil no responden a una sola causa, afirman especialistas. Factores geográficos, climáticos y también problemas de infraestructura urbana se combinan y aumentan la vulnerabilidad de la ciudad.
El docente y urbanista Félix Chunga señala que la ubicación de la ciudad ya representa un riesgo natural por su cercanía con el río. A esto se suma el proceso de sedimentación y el nivel freático que resulta elevado.
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Chunga sostuvo que, además de estos factores geográficos, existen problemas técnicos relacionados con el crecimiento de la ciudad.
“La infraestructura de la ciudad estuvo construida y pensada para un tamaño de ciudad que, por supuesto, ahora lo hemos rebasado”, afirmó.
Por ello considera necesario replantear el sistema actual.
“El sistema necesita un rediseño y sabemos que en muchos sitios de Guayaquil eso es bastante complicado, es muy caro y, sumado al tema administrativo de la ciudad, es muy engorroso”, añadió.
Otro elemento que agrava las inundaciones es la acumulación de desechos en el sistema pluvial.
Para el urbanista, la ciudad requiere un diagnóstico actualizado que permita conocer si la infraestructura actual puede responder al crecimiento urbano.
Entre las alternativas, planteó incorporar soluciones basadas en la naturaleza como el incremento y utilización de áreas verdes y destinar espacios públicos como zonas inundables.
“Convertir a Guayaquil en una ciudad esponja”, explicó.
Sin embargo, insistió en que la solución principal debe enfocarse en la modernización del sistema de drenaje.
Invierno intenso y proyecciones climáticas
Jonathan Cedeño, coordinador de la carrera de Oceanografía de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), explicó que las condiciones climáticas actuales influyen en el incremento de zonas vulnerables a inundaciones en la ciudad.
“Los estudios climatológicos son base para determinar estas amenazas o los niveles de susceptibilidad, particularmente en el tema de inundaciones”, señaló.
Según indicó, la actualización de mapas de riesgo también puede responder a una mayor precisión en la información disponible.
“Probablemente ahora existe mayor información, como modelos digitales de elevación más precisos que permiten resolver con modelación posibles zonas de inundación”, explicó.
Cedeño agregó que el país atraviesa actualmente un invierno intenso y que las precipitaciones se ubicaron en niveles muy altos. Citó que ha llovido un poco más que en febrero de 2024, pero menos que en febrero de 2012, que también fue un año con invierno fuerte.
Para lo que resta de marzo, las proyecciones apuntan a que continúen las precipitaciones, pese a que en recientes días han bajado su persistencia.
Para el catedrático es importante que las autoridades mantengan actualizados los estudios y proyecciones. “Las proyecciones o sitios inundables que determine el municipio deberían continuar actualizándose, viendo la magnitud de estos eventos”, concluyó.
A nivel de municipios, desde la Secretaría de Gestión de Riesgos se aspira a que gobiernos locales elaboren planes integrales, se trabaje en la reducción más allá de la prevención y acciones puntuales.
Sin embargo, solo una parte de los gobiernos locales cumpliría con este enfoque, pues existen esfuerzos, por ejemplo, como limpieza de canales, construcción de muros; pero están enfocados en la respuesta, mas no en reducción.
Además se busca establecer planes a mediano plazo que permitan definir actividades, cronogramas y recursos por año o incluso por trimestre. La planificación, asegura esta cartera de Estado, es clave para proyectar el presupuesto y prepararse de cara a la siguiente proforma. (I)




