La calle 6 de Marzo, en el centro de Guayaquil, volvió a convertirse en el punto de encuentro para padres de familia y estudiantes que se preparan para uno de los momentos más esperados de la etapa escolar: la graduación. A lo largo de esta vía, locales de confecciones exhiben togas, birretes y estolas, mientras los futuros bachilleres comparan precios y modelos.
Con ilusión, Félix Benavides recorrió varios negocios del sector hasta encontrar la capa y el birrete que usará en su ceremonia, prevista para el próximo 26 de febrero. Para él, el acto tiene un significado especial por el esfuerzo que representó. Repitió un año escolar y, esta vez, graduarse representa algo más que cerrar una etapa académica.
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“El 2024 fue un año difícil. Perdí el año porque me tocó asumir responsabilidades como padre, pero me propuse terminar el colegio en 2025 y lo conseguí. Tal vez me gradué un año después, pero ahora puedo decir que soy bachiller y que voy a entrar a la universidad para darle un mejor futuro a mi hijo y a mi familia”, relató.
Una historia similar comparte David Parra, quien también llegó a la calle 6 de Marzo para adquirir la toga, la estola y el birrete que usará en su ceremonia de febrero. En su colegio les indicaron que la indumentaria debía ser de colores vino y amarillo, por lo que optó por comprar el conjunto completo en este sector.
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“Cuando empecé quinto curso no pensé que iba a llegar al último año. Tenía malas notas y pensé hasta dejar de estudiar. Mi novia, mi mamá y mis amigos me insistieron para que no abandone. Ahora, comprando todo esto, siento que sí puedo soñar con ser médico, que es lo que quiero y siempre quise por mi abuelo, que me quería ver graduado. Él murió, pero creo que puedo hacerle este homenaje de graduarme con todas las de ley”, comentó el joven.
Parra destinó un presupuesto de $ 20 para la compra y finalmente pagó $ 18 por el conjunto completo.
Precios y tendencias del mercado de graduación
Los comerciantes del sector explican que existen rebajas cuando la compra se realiza en grupo, especialmente a partir de seis unidades, por lo que recomiendan a los padres de familia organizarse para abaratar los costos de estos artículos.
En los locales de la calle 6 de Marzo, el conjunto de capa y birrete para niños se ofrece desde $ 4 al por mayor, mientras que por unidad puede costar $ 5. Para estudiantes de cursos superiores, como tercero de bachillerato, los precios varían entre $ 12 y $ 18, según la talla y el tipo de tela. En los últimos días, las compras que se han registrado han sido de padres de niños que terminan el preescolar.
Vendedores señalaron que los precios se han mantenido similares entre los distintos locales para evitar una competencia directa que afecte al sector. En 2026 han subido entre $ 0,50 y $ 1, pero las rebajas las mantienen al por mayor.
Una trabajadora de uno de los comercios indicó que los primeros pedidos comenzaron a llegar a finales de diciembre, principalmente de colegios que realizan sus ceremonias entre inicios y mediados de febrero. El pico de la demanda esperan que sea a finales de enero.
Para los pedidos, ellos recomiendan hacerlos con dos semanas de anticipación, pues algunos tercerizan la producción.
“Lo que más nos solicitan son capas largas y estolas con tres bordados: el nombre del graduado, la promoción y el nombre del colegio. Generalmente los piden en color amarillo”, explicó una vendedora.
Según la comerciante, este año varios planteles han optado por comprar las capas, mientras que los estudiantes deben adquirir por su cuenta las estolas, pues son piezas personalizadas. “Las estolas son lo que se llevan de recuerdo y por eso las pagan ellos”, añadió la mujer.
El bordado de estolas se cotiza desde $ 5, dependiendo del diseño. Durante la primera quincena de enero, los locales han vendido entre dos y cuatro conjuntos diarios, aunque esperan que la demanda aumente en las próximas semanas hasta alcanzar al menos una docena por día.
Para lograrlo, algunos negocios han incorporado telas más livianas y de menor costo. Aun así, los comerciantes aseguran que harán descuentos en la medida de lo posible, aunque reconocen que muchos tercerizan la confección de las prendas, lo que limita la reducción de precios al público. (I)