A partir de las 18:00, salir a caminar, pasear mascotas o permanecer en ciertos parques se vuelve complicado en algunos barrios del norte y sur de Guayaquil. Así lo relatan residentes que conviven a diario con la presencia masiva de mosquitos, especialmente después de las lluvias, cuando el agua se acumula en calles, esquinas y áreas verdes.
Roberto Quiroz, habitante de Samanes 3, asegura que el problema no es nuevo y que, aunque se han realizado intervenciones básicas, estas resultan insuficientes frente al inconveniente.
Según explicó, el parque cercano a su vivienda fue durante años un botadero de basura improvisado. “Hicieron algo básico ahí, pero eso no sirve, porque igual hay un montón de escombros”, señaló.
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Quiroz recordó que llegó a confrontar a personas que dejaban desechos voluminosos, como muebles y pacas de material vegetal, en el espacio público.
“Yo me peleaba con muchos de esos que venían a botar basura. Un día vi que vinieron a botar unos muebles y tuve que contratar a alguien para retirarlos”, relató.
Quiroz enfatizó que el principal problema se presenta al caer la tarde. “A las 18:00 los mosquitos se alborotan. Te corren. Sería bueno que pasen a fumigar”, afirmó.
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Indicó que durante el invierno, cuando llueve con intensidad, el sector llega a inundarse, lo que genera estancamiento de agua.
Si bien reconoció que se han hecho arreglos, como tuberías y cajas de mayor tamaño, considera que cuando el nivel del río sube, el drenaje no funciona adecuadamente, en algunos casos por el bloqueo de desechos en sumideros, y el agua permanece por horas.
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Además, según Quiroz, en su sector al menos tres luminarias permanecen apagadas: una en la esquina de su casa, otra en el parque y un faro cercano. “De noche todo queda oscuro”, comentó y señaló que ya había presentado quejas formales por postes dañados.
En La Saiba, los vecinos también reconocen avances, aunque insisten en que el problema aún persiste.
Emilio Murillo, morador del sector, señaló que, si bien existen “pequeños problemas”, la comunidad está de acuerdo con que se realicen jornadas de limpieza y fumigación, especialmente por la presencia de niños que frecuentan el parque del barrio.
Destacó que recientemente se efectuó la poda de árboles que estaban demasiado altos y que, según dijo, concentraban gran cantidad de mosquitos.
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“Estamos agradecidos porque esos árboles tenían muchos mosquitos”, comentó, al tiempo que aclaró que, por ahora, no han tenido inconvenientes con estancamientos de agua debido a que las lluvias todavía no han sido intensas.
Murillo enfatizó que una fumigación externa ayudaría a reducir los riesgos, ya que las familias suelen sacar a sus hijos y nietos a las áreas verdes del sector.
A su criterio, la intervención debería abarcar todo el barrio, incluyendo el parque y las calles aledañas, para que sea realmente efectiva.
Aunque aseguró que hasta el momento no se han registrado casos de enfermedad en su familia, considera que la prevención es clave para evitar futuros contagios, tomando en cuenta la cantidad de plantas y espacios abiertos que podrían convertirse en focos para la proliferación de mosquitos.
En cambio, para los moradores de Sauces 6, la raíz del problema está en la conducta de algunos ciudadanos que no respetan los horarios ni los puntos establecidos para la recolección de desechos.
“Muchas veces la basura sí pasa, pero hay gente que por pereza no la lleva al sitio correcto y la deja en cualquier esquina”, manifestó Emilio Córdova, habitante del sector.
Añadió que, aunque las inundaciones severas no se han repetido con la misma intensidad de años anteriores, el temor persiste cada vez que las lluvias se intensifican, pues el agua llegó en el pasado a ingresar a algunas viviendas.
El Municipio de Guayaquil intensifica su plan contra el dengue
Frente a este escenario, el Municipio de Guayaquil informó que ha activado una respuesta integral para enfrentar las enfermedades propias de la temporada invernal, como el dengue y los cuadros respiratorios.
Según la Alcaldía, en lo que va del año se han registrado 25 casos de dengue en la red de salud municipal, frente a los cuatro reportados en el periodo anterior.
Como primera medida, la Alcaldía anunció el refuerzo del personal de los equipos de fumigación para ampliar la cobertura y acelerar la intervención en sectores priorizados.
Además, se mantiene el cumplimiento del calendario semanal de fumigación, difundido a través de los canales oficiales de la Dirección de Salud e Higiene, y se atienden solicitudes ciudadanas mediante la línea 181.
“El plan de fumigación es todo el año, pero se intensifica más en la época invernal. Al día fumigamos 150 manzanas, lo que equivale a alrededor de 2.100 viviendas y un estimado de 8.400 beneficiarios diarios”, explicó Juan Carlos González, director de Salud del Municipio.
A estas acciones se suma la campaña educativa “Vector Cero Guayaquil”, dirigida a estudiantes de distintas unidades educativas, con actividades lúdicas enfocadas en la prevención del mosquito transmisor. Según González, hasta el momento la iniciativa ha llegado a quince planteles, con una meta de alcanzar al menos 25.
El plan municipal también contempla la entrega de 40.000 toldos impregnados con deltametrina, la limpieza de canales mediante el plan preinvernal y la ejecución de 24 obras del Plan Choque III en zonas históricamente afectadas por las lluvias.
Como parte de estas intervenciones, el Municipio ejecutó el pasado 23 de enero una jornada nocturna de fumigación integral en el parque Samanes.
La acción cubrió las 87 hectáreas del parque, incluyendo canchas, ciclovías y áreas recreativas, y forma parte de un esquema que prevé tres fumigaciones nocturnas durante la temporada invernal.
Mientras tanto, los vecinos insisten en que, además de las fumigaciones, es clave reforzar el control del manejo de desechos, el mantenimiento de luminarias y la educación ciudadana, para evitar que la basura y el agua estancada sigan convirtiéndose en el escenario ideal para la proliferación de mosquitos en la ciudad. (I)

















