Óscar, propietario de una panadería en el sector de Cinco Esquinas, en Pascuales, aún revisaba la humedad que quedó en las paredes de su negocio la mañana de este sábado 21 de marzo.
La jornada del viernes, la lluvia que inició cerca de las 18:00 dejó el local cubierto por agua que alcanzó el pecho en algunos momentos, según él.
“Los vecinos tienen que destapar las alcantarillas para que el agua baje”, indicó mientras señalaba los sumideros ubicados frente al establecimiento.
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Explicó que en otras ocasiones la limpieza anticipada permitía reducir la acumulación, pero esta vez el nivel superó la capacidad de drenaje.
Durante la emergencia, observó cómo una mujer cayó al intentar cruzar la calle anegada. “Tuve que salir a ayudarla porque el agua corría con fuerza”, sostuvo.
Señaló que la intensidad del caudal dificultaba la movilidad, incluso para quienes conocían el sector.
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El comerciante atribuyó las inundaciones a la acumulación de desechos en el sistema de alcantarillado. Indicó que una de las rejillas cercanas carece de tapa, lo que facilita el ingreso de basura. “Uno limpia en la noche y en la mañana amanece otra vez lleno”, manifestó.
El agua ingresó al local y obligó a suspender la atención al público. Óscar indicó que tres personas participaron en la limpieza del establecimiento, tarea que se extendió por varias horas mientras continuaban las precipitaciones. “A las seis de la tarde ya no se pudo vender nada”, explicó.
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Relató que el paso de camiones elevaba el nivel del agua frente al negocio. “Cuando pasaban, el agua se levantaba y volvía a meterse”, añadió. Detalló que no se registraron daños estructurales, aunque sí pérdidas de productos.
A pocas cuadras, en el sector Guamote, Arturo, residente desde hace más de dos décadas, enfrentó por primera vez el ingreso de agua a su vivienda. Señaló que la lluvia estuvo acompañada de descargas eléctricas y fuertes vientos.
“Tengo 21 años viviendo aquí y nunca se me había metido el agua (a la casa)”, afirmó.
Explicó que el nivel alcanzó varios centímetros dentro del inmueble, lo que obligó a retirar enseres y a evacuar el agua con baldes.
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El residente consideró que las anegaciones pudieron haber tenido influencia de la acumulación de arena proveniente de construcciones cercanas y a la limpieza superficial de los conductos. “Pasan la escoba, pero la arena queda”, indicó.
Añadió que el tránsito vehicular agravó la situación. “Los carros grandes pasan y el agua entra por las ventanas”, sostuvo.
Él señaló que el movimiento constante de vehículos generó oleajes que ingresaban a las viviendas ubicadas a nivel de calle.
Arturo indicó que los moradores se organizaron para retirar el agua y destapar las tapas de los sumideros.
Durante la noche, vecinos reportaron acumulación de agua en calles principales, accesos a viviendas y zonas comerciales. Habitantes indicaron que la intensidad de la lluvia generó niveles no registrados previamente en algunos tramos.
Las precipitaciones se iniciaron alrededor de las 18:00 y se prolongaron por varias horas, con tormenta eléctrica en distintos sectores del norte de Guayaquil. La acumulación de agua se evidenció en la vía a Daule, la vía Perimetral y barrios periféricos, lo que generó congestión vehicular y dificultades de movilidad.
La mañana de este sábado, en la mayoría de sectores de Pascuales se constató disminución del nivel del agua. Aún permanecían charcos en baches y zonas bajas, aunque la circulación peatonal y vehicular se restableció en gran parte de las zonas afectadas.
Vecinos señalaron que continúan atentos ante nuevas precipitaciones que puedan generar anegaciones similares. Algunos comerciantes retomaron sus actividades tras realizar labores de limpieza durante la madrugada.
Habitantes reiteraron la necesidad de mantenimiento constante del sistema de drenaje para evitar nuevas inundaciones y también instaron a sus vecinos a respetar los horarios ajustados de recolección de basura durante el toque de queda. (I)


