La ribera del río en La Aurora permanece casi intacta. El terreno donde se proyecta el Malecón La Aurora aún conserva su apariencia natural, hay presencia de tierra húmeda, maleza baja, animales sueltos entre patos y gallinas que compartían una vista abierta hacia el horizonte que, al caer la tarde atrae a vecinos que se detienen a observar la puesta de sol.
Allí, el 13 de marzo, el Cabildo anunció la puesta de la primera piedra del proyecto de un nuevo malecón.
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El malecón se proyecta en una primera etapa sobre un tramo de 340 metros lineales. Según lo anunciado, incluirá áreas gastronómicas, muelles, espacios recreativos, equipos biosaludables y una ciclovía con conexión hacia la avenida León Febres Cordero.
La inversión estimada alcanza los $ 15 millones y el plazo previsto de ejecución bordea los doce meses desde el inicio de los trabajos.
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Mientras la construcción aún no comienza, el espacio continúa entre animales que recorren la ribera y vecinos que se detienen a contemplar el atardecer, el pueblo anticipa una transformación que podría modificar su relación con el río y con la vida comunitaria del sector.
José Luis León Espinoza, de 46 años, vive frente al área señalada para la construcción. Desde su vivienda observa el movimiento ocasional de personas que llegan a conocer el sitio.
“Estamos contentos porque ya que se haga, le da vida al sector. Las expectativas están muy buenas, queremos que se enaltezca”, expresó.
El morador señaló que la zona ha tenido poco tránsito durante años. “Aquí no pasa mucha gente. Ya con esto el turismo va a subir”, comentó.
En las tardes, dijo, el paisaje adquiere otra dimensión. “Hay una caída de sol preciosa. Todo se ve y brilla”, relató.
Aunque reconoce que la obra implicará cambios en la rutina diaria, consideró que el proceso forma parte del crecimiento del sector. “Eso es normal, es para que ya se concrete”, dijo.
A pocas cuadras del terreno proyectado, Gonzalo, morador vinculado a un restaurante familiar, consideró la iniciativa desde la influencia que podría tener en la economía local.
“Esto hacía falta desde hace mucho tiempo. Es beneficio para la ciudadanía y para el comercio”, afirmó.
Recordó que el anuncio del malecón se mencionó en varias administraciones sin concretarse. “Ya era hora que lo hagan”, sostuvo.
El comerciante describió la dinámica diaria del pueblo. “Aquí la gente se levanta a las cinco de la mañana a trabajar. Imagínese el turismo que traerá el malecón”, señaló, al considerar que el flujo de visitantes podría abrir nuevas oportunidades para los negocios familiares.
Más allá de la zona, sentados en el centro del parque La Aurora, se encontraba Wellington, quien observaba la tarde junto a su esposa y su nieta. Para él, el proyecto puede convertirse en un punto de encuentro para las familias del sector.
“Sirve para distraerse, como el malecón de Guayaquil. Tiene que haber espacios para que jueguen los niños y (locales) para comer. Es algo llamativo”, dijo.
El morador apuntó que el control será necesario ante la llegada de más personas. “Lo importante es que haya seguridad”, manifestó, al destacar que la convivencia actual en la zona se mantiene tranquila. (I)