En sectores del norte de Guayaquil, como la Alborada sexta etapa y Guayacanes segunda etapa, moradores reportan en redes sociales y en grupos vecinales varios robos cometidos por motorizados, principalmente en horas de la mañana y al cierre de la tarde.
Los relatos apuntan a una modalidad reiterada. Sujetos en motocicleta recorren calles internas, observan a quienes abren locales o se dirigen a sus trabajos y actúan en pocos segundos.
En la Alborada sexta etapa, por ejemplo, comerciantes señalan que los asaltos se cometen al amanecer y también durante la jornada.
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Mariella, de 41 años, quien labora en una lavandería, indicó que la semana pasada un cliente fue asaltado frente a su establecimiento.
“Fue cuestión de un minuto. Le cayeron entre tres, le pegaron y se le llevaron las cosas. Se fueron por la zanja, como ya la habían limpiado, usaron una madera para cruzar”, relató.
Sostuvo que en un inicio se advertía que los hechos se concentraban en la mañana, pero ahora se registran a distintas horas.
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Indicó que en diciembre también fue víctima de un robo en su negocio. “A mí se me llevaron 30 dólares. A una clienta le quitaron el celular y la intimidaron para que abra la banca móvil. Ella dijo que no y no le sacaron el dinero”, explicó.
Tras lo ocurrido, señaló que se comunicaron con la Policía. Según manifestó, se realizan rondas ocasionales en el sector. “Vienen a veces, dan una vuelta”, dijo.
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Desde entonces, modificó su horario. Abre a las 08:00 y cierra a las 17:00. Atiende con mayor rapidez y coordina con clientes para reducir el tiempo de permanencia en la vereda.
“Me llaman antes, ya voy por ahí, y les entrego rápido. Después les paso la cuenta por teléfono para que no estén mucho rato afuera”, detalló.
En una tienda cercana, cuyos propietarios prefirieron no identificarse, aseguraron que los robos son frecuentes.
Señaló que en videos difundidos entre vecinos se observa a jóvenes en motocicleta que interceptan a peatones y les arrebatan celulares, mochilas o billeteras. “Regularmente vienen a las siete de la mañana, cuando la gente sale a trabajar. Siempre son dos en una moto, a veces en dos motos. Buscan mujeres o muchachos jóvenes”, sostuvo.
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Añadió que la antigua UPC del sector no está operativa desde hace aproximadamente dos o tres años y que, según les han informado, su reapertura depende de decisiones gubernamentales.
Daniel, venezolano de 30 años y residente del sector desde hace tres años, indicó que en la noche la vigilancia personal aumenta. “En la noche hay que estar más pendiente”, expresó.
Recordó que la semana pasada un hombre fue asaltado en la mañana cuando salía a trabajar. “Unos motociclistas le quitaron el teléfono. Fue temprano y no había mucha gente para auxiliarlo”, dijo.
La situación se repite en Guayacanes, segunda etapa
En Guayacanes segunda etapa, los vecinos describieron una dinámica similar, con énfasis en la franja entre las 05:30 y 06:00, cuando los trabajadores salen a tomar transporte. Algunas personas observan primero la calle antes de salir. Otras prefieren esperar o cambiar de ruta.
Daniel, de 50 años, residente del sector y trabajador de un hospital, relató que una vecina fue interceptada cuando se dirigía a tomar el servicio de Metrovía.
“Salíamos casi a la misma hora. Ese día yo no salí y a ella la cogieron en la esquina. Le quitaron la cartera, el celular, todo”, indicó. Señaló que las motocicletas aparecen por callejones y sorprenden a quienes caminan solos.
“Antes de las seis, cuando la gente madruga, es cuando más pasa”, manifestó.
Explicó que ha restringido las salidas de sus hijos al parque cercano y solo les permite acudir cuando puede acompañarlos. “Ya no los dejo salir solos. Solo cuando estoy yo y me quedo pendiente”, dijo.
Cynthia Félix señaló que en su vivienda adoptaron medidas para evitar portar objetos de valor. “Aquí no salimos con celular ni cartera. Si vas a la tienda, vas sin nada en la mano”, expresó.
Indicó que sus hijos adolescentes tienen la instrucción de no llevar pertenencias visibles y regresar de inmediato. “En los parques de noche nadie anda. Lo que hacemos es bajar al perro un momento y volver”, señaló.
Ciro, otro ciudadano, relató que su esposa fue seguida cuando se movilizaba por el sector. “Tuvo que correr hacia atrás y pedirle a un señor que llamara a la Policía”, contó.
Afirmó que ahora procuran utilizar avenidas principales y evitar rutas internas. “Uno va mirando hacia los lados y camina más rápido”, sostuvo.
En ambos sectores, los residentes coinciden en que la salida al trabajo y el retorno a casa se realizan con cautela ante el temor de nuevos asaltos. (I)



