A la salida de clases, gorras, botellas con agua y prendas que cubren los brazos aparecen junto a las mochilas de estudiantes que dejan las aulas en el kilómetro 6,5 de la vía a Daule.

El sol acompaña el regreso a casa y, para ciertas familias, prepararse para las clases ahora incluye pensar qué llevar para las horas en las que los niños estarán fuera del salón.

En la Unidad Educativa Fiscal Dr. Luis Felipe Borja Pérez, en el sector de la Prosperina, Jennifer Ochoa llegó a recoger a su hijo de 7 años y a su prima. Antes de enviarlo a clases, una de sus medidas es colocarle protector solar y asegurarse de que tenga agua durante el día.

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“Le mando sus dos botellas, que si quiere compartir con los compañeritos le quede. Siempre está tomando agua”, contó Ochoa, quien además procura que el niño lleve una gorra.

Durante las últimas semanas, dijo, el calor se ha sentido dentro y fuera de casa. “Horrible, uno ya se ahoga”, expresó al describir cómo percibe las temperaturas de estos días. En las aulas, afirmó, los estudiantes cuentan con ventiladores para sobrellevar las horas de clases.

Su preocupación aumenta cuando llega el recreo y los niños dejan el salón. Ochoa les ha pedido que utilicen prendas que cubran los brazos cuando estén afuera y que se las retiren una vez que regresen al aula.

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“A mí lo que me da miedo es que les agarre un cáncer, eso es lo peor, pero las manchas en la piel igual son difíciles y caras de sacar. Los mando con abrigo; si salen, que se lo coloquen, y si les da calor, que entren al salón y se lo saquen”, relató.

Valeska, estudiante del plantel y familiar de Ochoa, ha seguido parte de esas indicaciones. Durante el recreo prefiere caminar y permanece cubierta pese a sentir el calor. “Me aguanto el calor con tal de no quemarme”, contó la estudiante.

Estas precauciones coinciden con varios días en los que Guayaquil ha registrado radiación ultravioleta muy alta. Los pronósticos recientes de Segura EP han ubicado el índice UV en nivel 8, considerado muy alto, con temperaturas máximas previstas que han oscilado entre los 33 °C y 34 °C y mínimas de 24,5 °C a 25 °C.

Gorra para salir al recreo

Marcela Ponce esperaba en el mismo sector que su hijo, estudiante de cuarto de básica, terminara las clases para regresar a Bastión Popular. En su caso, el calor se convierte además en una preocupación por las molestias que suelen aparecer en la piel del niño.

“A mi niño se le hacen unas ronchas terribles en la piel por el calor, siempre es así. Ahora ha sido un calvario porque sí que hace calor”, comentó.

En su vivienda no poseen aire acondicionado y utilizan ventiladores. Ponce explicó que suele colocarle talco en el cuello, donde aparecen las molestias por el roce, y agregó toallitas húmedas a la mochila para que pueda utilizarlas durante las clases.

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El protector solar, reconoció, todavía resulta difícil de incorporar de forma constante porque el niño carece de la costumbre de reaplicárselo. La alternativa que ha encontrado para el recreo es una gorra.

“Si va a jugar con los compañeros, que se coloque la gorra. Acá, como es fiscal, le piden que por lo menos sea de color azul, como el uniforme. Le mando eso para que no se prive, pero sí se proteja”, dijo Ponce.

Productos para estos días de calor

Las compras realizadas fuera de los planteles reflejan otras formas con las que los guayaquileños intentan sobrellevar estos días. En la farmacia Tu Bienestar, ubicada en la calle Boyacá, Maura Hernández ha recibido clientes interesados en protectores solares, toallitas húmedas y lociones refrescantes de uso tópico elaboradas principalmente con alcohol y mentol.

Una de las presentaciones que comercializaba se encontraba agotada al momento de la consulta.

Los protectores solares disponibles rondan los $ 15 y $ 20, aunque Hernández precisó que su venta es esporádica. Donde sí ha percibido mayor movimiento durante los días calurosos es en las bebidas.

El dermatólogo Miguel Ordóñez Taco recomendó utilizar diariamente protector solar FPS 50, ropa de manga larga, sombrero de ala ancha y gafas con protección UV, además de mantener una hidratación frecuente.

Para quienes permanecen directamente bajo el sol, indicó que el protector debe reaplicarse cada tres horas; cuando la persona permanece resguardada, puede hacerlo cada cuatro horas.

En los niños aconsejó utilizar protectores FPS 50 formulados para ellos, con filtros físicos o minerales y resistencia al agua y al sudor. (I)