Un evento cálido costero elevó la intensidad de las precipitaciones en los recientes días en Guayaquil y cantones cercanos. Aunque en este mes de febrero, que aún no termina, se registra un superávit del 49,5 % en Guayaquil, los acumulados no han superado los picos de febrero de 2025.

Según estimaciones, marzo y abril se perfilan como meses altamente lluviosos en la Costa y zonas de la cordillera occidental.

Las precipitaciones registradas en febrero se ubicaron entre rangos normales y superiores a lo normal en gran parte del país, según el análisis técnico del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi).

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El fenómeno no se limitó a la región Litoral ni a grandes ciudades, sino que tuvo un comportamiento extendido a nivel nacional.

Carlos Luis Naranjo Silva, analista regional del Inamhi, explicó que para febrero el escenario previsto ya contemplaba lluvias entre niveles normales y sobrenormales.

“Las precipitaciones han estado dentro de los promedios esperados y en numerosas localidades se han superado esos valores. Para marzo se mantiene una proyección similar, con un régimen lluvioso activo”, señaló.

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Guayaquil: superávit, pero sin récord histórico

Guayaquil supera en 49,5% la media de lluvias en este mes. Foto: Francisco Verni Peralta

En el caso de Guayaquil, en base a registros históricos del Inamhi, la normal climatológica de febrero ha sido de 326,7 milímetros. Este 2026, el acumulado alcanzó 488,3 milímetros, lo que representa un superávit del 49,5 % sobre el promedio histórico. Sin embargo, Naranjo precisó que, aunque se superó la media, no se rompieron récords históricos.

“Febrero de 2026 superó la normal, pero no alcanzó los niveles de febrero de 2025, que fue uno de los más lluviosos de la historia de los registros en la ciudad. El año pasado se superaron los 600 milímetros, mientras que este año el acumulado fue menor”, explicó.

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La anomalía climática que intensificó las lluvias

El especialista atribuyó la mayor intensidad de las precipitaciones a un evento cálido costero que afecta al perfil marítimo ecuatoriano desde hace aproximadamente cuatro semanas.

Esta anomalía corresponde a un incremento de la temperatura superficial del mar en el mar ecuatorial, con una anomalía positiva cercana a 1 °C.

“Este calentamiento ha funcionado como un combustible permanente para las lluvias intensas, algunas acompañadas de tormentas eléctricas. No se trata de un fenómeno de El Niño ni de La Niña; es una anomalía focalizada en el mar territorial ecuatoriano”, detalló.

Según modelos de predicción numérica, este evento cálido podría extenderse uno o dos meses más, aunque a largo plazo existe incertidumbre sobre su evolución.

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Naranjo lo comparó con un escenario similar al de 2023, cuando el trimestre febrero-marzo-abril fue especialmente lluvioso en gran parte de la región Litoral.

Lluvias concentradas y eventos extremos

Uno de los aspectos más relevantes del mes fue la forma en que se distribuyeron las precipitaciones. No se trató de lluvias constantes durante muchos días, sino de eventos intensos y concentrados en pocas horas.

“El nuevo patrón climático muestra episodios extremos: lluvias de corta duración, pero de gran intensidad. En Esmeraldas, por ejemplo, los días 2 y 4 de febrero se registraron 80,1 y 99,7 milímetros respectivamente. En Santa Rosa se alcanzaron 123,9 milímetros en menos de 24 horas, y en La Concordia, 106,2 milímetros en un solo día. Esto es suficiente para provocar inundaciones”, explicó.

En otras localidades también se superaron ampliamente las normales climáticas, como Salinas, Santa Rosa y San Cristóbal, en las islas Galápagos. En esta última estación, el superávit alcanzó el 205,7 %, uno de los más altos del país.

“Un milímetro de lluvia equivale a un litro de agua por metro cuadrado. No es lo mismo una llovizna que más de 100 litros en pocas horas. Esa diferencia es la que explica las inundaciones repentinas que estamos viendo”, agregó.

En la Sierra, las precipitaciones también se ubicaron entre rangos normales y sobrenormales, con la excepción de la estación La Argelia, en Loja, que aún no alcanza su promedio para la época.

Emergencia invernal y gestión del riesgo

Sobre la declaratoria de emergencia por 90 días en ocho provincias debido al temporal invernal, Naranjo explicó que esta decisión corresponde a la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, que realiza evaluaciones permanentes de las condiciones atmosféricas y utiliza los reportes técnicos como insumo.

Desde el enfoque climático, enfatizó la necesidad de planificación local. “Cada municipio y cada territorio debería contar con planes de emergencia preinvernal para reducir el impacto de estas precipitaciones. Ecuador es un país altamente vulnerable a eventos como inundaciones y deslizamientos”, sostuvo.

Proyecciones para marzo y abril

La época lluviosa en la región Litoral se extiende generalmente desde diciembre o enero hasta abril o mayo.

Según el Inamhi, marzo y abril se proyectan como meses especialmente lluviosos, no solo en Guayaquil, sino en toda la región costera y en las estribaciones de la cordillera occidental de los Andes.

Naranjo recomendó a la población mantenerse informada a través de los boletines del Inamhi, que realiza monitoreo permanente de las condiciones atmosféricas.

En caso de lluvias intensas o tormentas eléctricas, sugirió resguardarse bajo techo, evitar permanecer en la intemperie y conducir con precaución por el riesgo que representa la calzada mojada. (I)