Las quejas por el funcionamiento de los semáforos en Durán se repiten con frecuencia entre conductores particulares y taxistas que circulan a diario por el cantón.

Más allá del debate sobre los límites de velocidad, los reclamos apuntan a fallas técnicas, tiempos inadecuados de las luces y señalización deteriorada, situaciones que —según los afectados— estarían generando infracciones que no responden a maniobras imprudentes.

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Varios choferes relataron experiencias similares: multas registradas cuando el vehículo apenas rebasaba el límite permitido o cuando la transición del semáforo no fue clara.

Armando Pillajo, conductor que transita diariamente por el casco comercial, sostiene que el principal problema no es la velocidad, sino la sincronización de los semáforos.

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“A veces uno va confiado en la luz amarilla, pero cuando aparece la roja ya te registra como si te la hubieras pasado”, explica.

Según su versión, el tiempo entre la luz amarilla y la roja es demasiado corto o, en ciertos cruces, simplemente no existe una transición visible.

Pillajo también advierte sobre la falta de mantenimiento en la señalización horizontal. Asegura que hay intersecciones donde las líneas cebra están casi borradas o no se distinguen con claridad.

“En algunos lugares han tomado fotos por pisar la línea cebra, y me imagino que eso no debería ser así si ni siquiera se ve”, comenta.

El conductor cuenta que recibió una infracción por circular a 51 kilómetros por hora cuando subía el puente hacia Guayaquil, una cifra que —afirma— coincide con la de muchos de sus compañeros.

“Casi todos tenemos multas de $ 800 o $ 1.700 por lo mismo. No creo que todos manejemos igual. Algo pasa con esos radares”, señala, al tiempo que insiste en que lo prioritario debería ser revisar los semáforos antes que reforzar los controles.

“Aquí nadie corre más de 70, todo es tráfico. No necesitamos fotorradar en zonas donde ni siquiera se alcanza a llegar a 50”, agrega.

José Bastidas, otro taxista, coincide en que la transición entre luces no siempre funciona correctamente.

Mientras revisaba una de sus multas desde su celular, asegura que en ciertos cruces la luz amarilla no se enciende. “Sales en verde y de una pasa a roja. Uno queda tragado”, dice.

Según Bastidas, esta situación obliga a muchos conductores a seguir avanzando para evitar accidentes. “Si frenas de golpe, el de atrás te hace pedazos”, sostiene.

Durante la conversación, otros choferes se acercaron para compartir experiencias similares. Uno de ellos, que se identificó como Luis Andrade, conductor particular, mostró en su teléfono una infracción recibida hace apenas una semana.

“Ni siquiera se ve bien la foto, estaba oscuro”, reclama. A su juicio, la falta de iluminación, la señalización incompleta y los semáforos con fallas generan confusión y aumentan el riesgo de choques.

“Aquí hay accidentes a cada rato, hermano. No hay vigilantes todo el día y el tráfico circula las 24 horas”, añade otro taxista, quien cuestionó que el control recaiga casi exclusivamente en cámaras y radares.

En la avenida Nicolás Lapentti, en los exteriores del Paseo Shopping, el suboficial Villacrés, de la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE), explica que en horas pico los radares son suspendidos para evitar mayor congestión vehicular.

“En esos lapsos trabajamos de manera coordinada con la Agencia de Control de Tránsito de Durán y la Policía. Después, los equipos vuelven a operar normalmente”, indica.

Según el uniformado, esta coordinación ha permitido mejorar el flujo vehicular en los momentos de mayor demanda.

En cuanto a los valores de las sanciones, detalla que las infracciones por exceso de velocidad y por pasarse la luz roja corresponden al 30 % del salario básico unificado, es decir, alrededor de $ 141.

No obstante, algunos conductores aseguran que, aunque los fotorradares no estarían plenamente operativos, las cámaras sí continúan registrando infracciones.

“Un compañero fue multado hace como quince días. Tuvo que pagar entre $ 70 y $ 140”, comenta Andrade. A su criterio, la información sobre la supuesta etapa de transición no ha sido clara.

Entre pedidos y testimonios, el reclamo general coincide en la necesidad de revisar los semáforos, regularizar su funcionamiento, repintar la señalización y transparentar los procesos de control. (I)